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Clara Zetkin. Feminismo marxista

En el feminismo marxista

La lucha de la mujer va unida a la del hombre

El Segundo Congreso de la Internacional de Mujeres Socialistas, celebrado  en en 1910 en Copenhague, Dinamarca, aprobó, a propuesta Clara Zetkin, declarar el 8 de marzo como el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

La propuesta de la delegación alemana era en solidaridad con el movimiento de huelga, protagonizado por mujeres trabajadoras y que se había extendido en varias fábricas de Estados Unidos. Tras banderas Rojas y Rojinegras, las manifestaciones de la obreras norteamericanas eran por demandas de igualdad salarial y de condiciones de trabajo. El Día Internacional de la Mujer Proletaria sería reivindicado, a partir de 1911 por el movimiento obrero de todo el mundo.

Nada que ver con la versión del martirologio, nada tampoco con el color lila que se atribuye a un tejido de la inexistente huelga, nada tampoco con la “lucha contra los hombres”, el asunto era contra el sistema capitalista.

Ciento ocho años después las banderas siguen siendo rojas y lo que se sigue conmemorando es la lucha.

Porque hay mucho aún que discutir en eso de la liberación plena de las mujeres, vale la pena traer de nuevo las palabras de, Clara Zetkin, autora de la propuesta y una indiscutible y obligada referencia del feminismo revolucionario.

Pese a que el escrito data de 1896, aún en los pocos extractos que el espacio nos permite presentar en esta edición, es mucho más profundo y certero sobre la condición de la mujer en el capitalismo que las “radicalisísimas “ posturas de quienes, a torso desnudo, claman y vociferan que para liberar a la mujer hay que eliminar a los hombres y no al sistema capitalista.

La Redacción

* Véase versión completa en: https://www.marxists.org/espanol/zetkin/1896/0001.htm

 

Sólo con la mujer proletaria triunfará el socialismo*

Clara Zetkin

 

Los estudios de Bachofen1, Morgan2 y otros parecen demostrar que la opresión social de la mujer coincide con la aparición de la propiedad privada. La contradicción, en el seno de la familia, entre el hombre en cuanto a poseedor y la mujer en cuanto a no-poseedora constituye la base de la dependencia económica y de la situación social de defraudación de los derechos del sexo femenino. Según Engels, en esta última situación radica una de las primeras y más antiguas formas de dominio clasista. Engels afirma que: “En la familia el marido es el burgués y la mujer representa el proletariado.”3 Todavía no se podía hablar en aquel momento de cuestión femenina en el moderno sentido de la palabra. Solamente el modo de producción capitalista ha provocado los trastornos sociales que han dado vida a la cuestión femenina moderna; ha hecho pedazos la antigua economía familiar que en el período precapitalista garantizaba a las grandes masas del mundo femenino un medio de sustento y un sentido a su vida. Parecería insensato aplicar a la actividad desarrollada por las mujeres en la antigua economía doméstica aquellos conceptos negativos de miseria y de angustia que caracterizan la actividad de las mujeres de nuestros días. Mientras subsistió la antigua forma familiar, la mujer encontró en la misma su sentido en la actividad productiva que desarrollaba, y por ello no era consciente de que estaba privada de todos los derechos sociales, a pesar de que el desarrollo de su individualidad estaba fuertemente limitado.

El período del Renacimiento es el Sturm und Drang [Tormenta y el Ímpetu] que señala el despertar del moderno individualismo y le permite desarrollarse en las más diversas direcciones. Nos encontramos con individuos de talla gigantesca, tanto en el bien como en el mal, que pisotean las instituciones de la religión y de la moral y desprecian tanto el cielo como la tierra, el infierno como el paraíso; encontramos mujeres en el centro de los acontecimientos sociales, artísticos y políticos. Sigue sin percibirse ningún rastro del “problema” femenino. Y ello es tanto más característico cuanto se trata de un período en el cual la antigua economía familiar, bajo el fuerte impulso de la división del trabajo, empieza a desaparecer. Millares de mujeres dejan de vivir su vida en el seno de la familia.(...)

Las máquinas, el modo moderno de producción, empezaron gradualmente a cavar la fosa a la producción autónoma de la familia, planteando a millones de mujeres el problema de encontrar un nuevo modo de sustento, un sentido a su vida, una actividad que al mismo tiempo fuese también agradable. Millones de mujeres se vieron obligadas a buscarlo fuera, en la sociedad. Entonces empezaron a tomar conciencia de que la falta de derechos hacía muy difícil la salvaguarda de sus intereses, y a partir de este momento surge la genuina cuestión femenina moderna.

(...), la cuestión femenina se plantea para las mujeres del proletariado, de la pequeña y media burguesía, de los estratos intelectuales y de la gran burguesía; además, presenta distintas características según la situación de clase de estos grupos.

¿Cómo se presenta la cuestión femenina para las mujeres de la alta burguesía? Estas mujeres, gracias a su patrimonio, pueden desarrollar libremente su propia individualidad, seguir sus propias inclinaciones. Sin embargo, como mujeres, siguen dependiendo del varón. El residuo de la tutela sexual de los tiempos antiguos ha desembocado en el derecho de familia, para el que sigue siendo válida la frase: “y él será tu señor”.

(...)

¿Cuáles son las características de la cuestión femenina en los estratos de la pequeña y media burguesía y en el seno de las intelectuales burguesas? En este caso la familia no está separada de la propiedad, sino básicamente de los fenómenos concomitantes a la producción capitalista; en la medida en que ésta avanza en su marcha triunfal, la pequeña y media burguesía van acercándose progresivamente a su destrucción. En el caso de las intelectuales burguesas se produce además otra circunstancia que contribuye a que sus condiciones de vida empeoren: el capital necesita fuerza de trabajo inteligente y científicamente preparada y en este sentido, ha favorecido una sobreproducción de proletarios del trabajo mental, determinando con ello un cambio negativo de la posición social de los que pertenecen a las profesiones liberales, profesiones que, en el pasado, eran decorosas y muy rentables.

(...)

En lo que respecta a la mujer proletaria, la cuestión femenina surge a partir de la necesidad de explotación del capital que lo obliga a la continua búsqueda de fuerza de trabajo más barata... de modo que también la mujer proletariada se ve inserta en el mecanismo de la vida económica de nuestros días, se ve arrastrada a la oficina o atada a la máquina. Ha entrado en la vida económica para aportar un poco de ayuda a su marido, pero el modo de producción capitalista la ha transformado en una concurrente desleal: quería acrecentar el bienestar de la familia y ha empeorado la situación; la mujer proletaria quería ganar dinero para que sus hijos tuviesen un mejor destino y casi siempre se ve arrancada de sus brazos. Se ha convertido en una fuerza de trabajo absolutamente igual al hombre: la máquina ha hecho superflua la fuerza de los músculos y en todas partes el trabajo de las mujeres ha podido producir los mismos resultados productivos que el trabajo masculino. Tratándose además, y ante todo, de una fuerza de trabajo voluntaria, que sólo en rarísimos casos se atreve a oponer resistencia a la explotación capitalista, los capitalistas han multiplicado las posibilidades con el fin de poder emplear el trabajo industrial de las mujeres a la máxima escala. En consecuencia, la mujer del proletariado ha podido conquistar su independencia económica. Pero de ello no ha sacado ninguna ventaja. Si en la época de la familia patriarcal el hombre tenía derecho a usar moderadamente la fusta para castigar a la mujer - recuérdese el derecho bávaro del siglo XVII (Kurbayrisches Recht)- el capitalismo ahora la castiga con el látigo. Antes el dominio del hombre sobre la mujer se veía mitigado por las relaciones personales, mientras que entre obrera y empresario sólo existe una relación mercantilizada. La proletaria ha conquistado su independencia económica pero como persona, como mujer, y como esposa no tiene la menor posibilidad de desarrollar su individualidad. Para su tarea de mujer y de madre sólo le quedan las migajas que la producción capitalista deja caer al suelo.

Por ello la lucha de emancipación de la mujer proletaria no puede ser una lucha similar a la que desarrolla la mujer burguesía contra el hombre de su clase; por el contrario, la suya es una lucha que va unida a la del hombre de su clase contra la clase de los capitalistas. Ella, la mujer proletaria, no necesita luchar contra los hombres de su clase para derrocar las barreras que ha levantado la libre concurrencia. Las necesidades de explotación del capital y el desarrollo del modo de producción moderno la han desplazado completamente en esta lucha. Por el contrario, deben levantarse nuevas barreras contra la explotación de la mujer proletaria, con las que deben armonizarse y garantizarse sus derechos de esposa y madre. El objetivo final de su lucha no es la libre concurrencia con el hombre, sino la conquista del poder político por parte del proletariado. La mujer proletaria combate codo a codo con el hombre de su clase contra la sociedad capitalista.

___________________

* Véase versión completa en: https://www.marxists.org/espanol/zetkin/1896/0001.htm

  1. 1. Johann Jakob Bachofen (1815-1887): jurista e historiador suizo, autor de El derecho materno (hipótesis sobre el matriarcado en la Antigua Grecia). Comentado por Engels en El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado.
  2. 2. Lewis Henry Morgan (1818-1881): etnólogo americano autor, entre otros, La sociedad antigua, o investigaciones sobre las líneas del progreso humano desde el estado salvaje a través de la barbarie hasta la civilización, Londres, 1877; principal punto de referencia de Engels en El origen de la familia...
  3. 3. Friedrich Engels, El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. En relación con las investigaciones de Lewis H. Morgan.
  4. 4. Charles Fourier, “Teoría de la unidad universal”, París, 1841-45, vol. III p. 120, citado por Engels en El origen de la familia...,

Justicia y Lucha por Marielle Franco

Brasil

Justicia y Lucha por Marielle Franco

 

El sentimiento de pesar y revuelta se esparce por el país. En la noche del 14 de marzo de 2018, en la región central de Río de Janeiro, la concejal del PSOL, Marielle Franco, fue brutalmente asesinada. Todas las líneas de investigación, admitidas incluso por la prensa, llevan a creer que fue un “crimen de mando”, o sea una ejecución política, hecho que agrava aún más la tragedia. El conductor que acompañaba a Marielle, Anderson Pedro Gomes, también fue asesinado. Marielle acababa de salir de una actividad llamada “Mujeres negras moviendo estructuras”.

Marielle, como negra y mujer, fue una de las concejales más votadas de Río de Janeiro en 2016. Activista de los derechos humanos y de la población de las favelas, su creciente trayectoria política correspondía al ascenso de la lucha de las mujeres y de la negritud.

Su asesinato fue un crimen contra las mujeres negras, contra el pueblo pobre, contra los que cuestionan el abuso de las fuerzas de represión en el estado de Río de Janeiro.

El PSOL en Río de Janeiro, con Marcelo Freixo, con quien Marielle trabajó directamente durante muchos años, siempre denunció las milicias, organizaciones paramilitares que dominan territorios, acosando al pueblo más pobre de la ciudad.

Recientemente, su voz se levantó contra las arbitrariedades de la intervención federal en Río de Janeiro. Pocos días atrás, Marielle hizo la siguiente denuncia, sobre la truculencia de la PM:

“Necesitamos gritar para que todos sepan lo que está sucediendo en Acari en ese momento. El 41 ° Batallón de la Policía Militar de Río de Janeiro está aterrorizando y violando a los moradores de Acari. En esa semana dos jóvenes fueron muertos y jugados en un valón. Hoy la policía caminó por las calles amenazando a los moradores. Acontece desde siempre y con la intervención se ha hecho aún peor”.

Nos manifestamos en solidaridad a su familia, a los amigos ya los militantes del PSOL. El asesinato de Marielle es una crisis nacional. El gobierno debe responder a lo ocurrido. El hecho ganó alcance internacional, con la entrada de Amnistía Internacional y manifestaciones en el Parlamento Europeo.

Exigimos la investigación con el máximo rigor y transparencia. El crimen debe ser constatado y los involucrados responsabilizados. El país entero quiere saber: ¿quién mató a Marielle?

En el día de hoy, 15 de marzo, en solidaridad y justicia por Marielle Franco, se están convocando actos y vígilias en todo el país.

Nuestro mayor homenaje es exigir justicia a Marielle. Y seguir su lucha

 

Secretariado Nacional

MES/PSOL

15 de marzo, 2018

 

 

En memoria de la compañera

Marielle Franco

 

Militante del Movimiento de Izquierda Socialista-Pastido Socialismo y Libertad (MES-PSOL).Concejala de Río de Janeiro, Activista por los derechos humanos y por la población de las favelas.

Enviamos nuestras condolencias y un abrazo solidario a las compañeras y compañeros del MES-PSOL, lamentamos profundamente esta dolorosa pérdida.

 

¡Que su muerte no quede impune!

 

Coordinación Política Nacional

Unidad Obrera y Socialista (¡UníoS!)

Palabras Voluntarias. Zócalo de la ciudad moustro

Palabras voluntarias

El reto no era sencillo, porque juntar firmas como quiera se hace; pero no iba por ahí, se trataba de una tarea de mucha mayor envergadura, se trataba de crear, en tantos rincones de nuestra geografía como nos fuera posible, organización y resistencia.

Para hacer esta tarea, que ni empieza ni termina el 1 de julio, se apuntaron algunos miles de voluntarios (auxiliares les nombraron los barones del INE).

Que nadie se cuelgue medallas, lo que se haya logrado hasta ahora y lo que resulte de mantener este trabajo será gracias al trabajo y esfuerzo, de las y los voluntarios; dejemos entonces que sea su palabra la que analice y califique este proceso.

Va. (La redacción)

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En el Zócalo de la Ciudad Moustro

Entre el sonido de los tambores y las caracolas, las danzas ancestrales, el ruido de los autos, los gritos de comerciantes, y la historia del Zócalo de la ciudad de México, justo en el corazón de ésta, en una de las esquina de Catedral instalamos a fines del mes de enero la mesa de registro de firmas en apoyo a la vocera del Consejo Indígena de Gobierno (CIG), María de Jesús Patricio Martínez, Marychuy. Hasta este lugar llegaron cientos y cientos de personas atendiendo al llamado “Llegó la hora” hecho el 28 de mayo de 2017  por los pueblos originarios de este país de organizarse para construir un nuevo mundo.

La convocatoria iba más allá de juntar 864 mil, 536 firmas a nivel nacional para lograr el registro como candidata independiente de la vocera del CIG, pues el objetivo principal fue la organización y la resistencia con dignidad, escuchar las voces de los sin voz, de mexicanas y mexicanos desechables para la patídocracia nacional al servicio del sistema capitalista, quién solo reparte opresión, desprecio, despojo y represión entre la población del mundo.

Quienes estuvimos ahí, fuimos testigos de la rabia y el dolor que cubren los corazones de nuestras hermanas y hermanos indígenas, campesinos, obreros, estudiantes, amas de casa, comerciantes, lesbianas, homosexuales, todas y todos con un común denominador: carne de cañón del sistema capitalista. Ellos y nosotros nos vimos reflejados en muchos espejos que visibilizan las carencias de los de abajo, la forma atroz en cómo somos asesinados a puñados, despojados de nuestras tierras, de nuestros tiempos, de la tranquilidad, del sentido de comunidad; por las políticas neoliberales que no respetan el derecho a la vida.

Pero la alegría de la vida y la defensa de la misma fue en la mesa del Zócalo el principal aliciente para llamar a los paseantes a acercarse y dejar su apoyo a Marychuy, así, la música de Lengua Alerta, Mexikan Sound System, Manú Chao, Oscar Chávez, Los tigres del norte, Rebeca Line, Mercedes Sosa, entre otras y otros artistas, resonaron una y otra vez para festejar la vida, pero también para llamar a la resistencia a través de las firmas. “Radio Marychuy” sonó hasta el último día de recolección de firmas.

La esperanza de lograr las firmas requeridas y ver un verdadero cambio en este país no decayó pesé a los contratiempos vividos en la mesa como el constante asedio de la policía capitalina de impedirnos la instalación de la misma, o de las miradas inquisitivas, de indiferencia y de desprecio que muchas y muchos lanzaban hacia la mesa de apoyo de Marychuy. Muchas personas que ya habían dado su firma regresaban con algún familiar o amigo para que también lo hiciera, muchas otras pasaban constantemente a preguntar cómo iba Marychuy con las firmas, hubo quien se animará a tomar el micrófono y hacer escuchar sus sentimientos y pensamientos a favor de la propuesta de los pueblos originarios. Incluso, después del accidente de la vocera en Baja California, y en donde lamentablemente falleció una compañera red de apoyo, llegaban a preguntar por la salud de las y los compañeros que viajaban en la caravana.

La mesa del Zócalo en apoyo a Marychuy, trajo para quienes participamos en ella, la posibilidad de encontrarnos con otras y otros para seguir tejiendo resistencias, luchas, historias, comidas, un café, un cigarro, tiempos, palabras pero sobre todo la experiencia de compartir la organización a favor de la vida y seguir en el camino de su defensa.

El último día de la mesa del Zócalo fue el 19 de febrero de 2018, fecha límite para juntar las firmas y obtener el registro a una candidatura independiente. Si bien, no se logró llegar a las firmas requeridas, tan sólo en la mesa del Zócalo registramos aproximadamente 15 mil. Cifra que se dice fácil, pero que en realidad es la muestra de las voces de la resistencia. Al final del día, como dicen las y los compas zapatistas esto no se acaba “falta lo que falta”.

 

Elidetha Jiménez

Reflexiones sobre el Encuentro de mujeres que luchan

Reflexiones sobre el Encuentro de mujeres que luchan

Hasta ver las cenizas

 

Itza Jacobo

 

Del reciente encuentro de mujeres que luchan, celebrado los días 8, 9 y 19 de Marzo en el caracol Morelia; es importante repensarnos desde una frase de las palabras de clausura del evento: “COMO YA LO VIMOS Y ESCUCHAMOS QUE NO TODAS ESTÁN CONTRA EL SISTEMA CAPITALISTA PATRIARCAL”. A partir de esta afirmación de las compañeras zapatistas, podemos empezar a formular ciertos cuestionamientos para direccionar una visión, sino totalmente, sí, lo más objetiva posible sobre el encuentro.

Podríamos comenzar, previo a generar las preguntas, que la vox populi se inclinó por concebir el encuentro como un espacio exclusivamente de mujeres, un espacio donde se advirtió, por parte de las compañeras zapatistas; no se viene a competir, a ver quién es la más buena o la más bonita. Aquí, “no hay ningún hombre que te diga como debes ser”, además agregaron las compas: “tampoco venimos acá a echarle la culpa a los hombres”.

¿Contra qué o quién se lucha?, ¿Por qué se lucha?, ¿Quién o cuál es el enemigo de la mujer? Considerando los planteamientos marxistas de la dialéctica, ese ímpetu de confrontar al hombre y buscar el empoderamiento del género femenino, es entendible y radica justo en la relación del oprimido y opresor, o sea, esta postura femenina de erradicar la figura masculina es la respuesta a esa aberrante opresión patriarcal.

Sin embargo, cuando las mujeres luchamos, podríamos aprender mucho de las compañeras zapatistas para replantear y organizar nuestra lucha. En el entendido de que la lucha feminista, podría ser más basta y definitiva si no buscáramos generar un antagonismo pero no contra el machismo sino contra los hombres en tanto género, es decir, el empoderamiento de un género frente a otro.

El llamado de las compañeras zapatistas es claro, debemos luchar por la vida. Entendiendo que, en efecto, el machismo es una forma de represión de la vida no sólo de las mujeres, sino de sus hijos (hombres o mujeres); sustentado en la lógica de la propiedad y, desgraciadamente, legitimado culturalmente por algunas instituciones de índole patriarcal como la Iglesia y el Estado “benefactor” ahora inexistente.

En las batallas siempre hay un vencido, de allí que un principio zapatista sea convencer y no vencer. Vencer, determina que alguien tiene el poder y lo puede ejercer contra otro.

Luchar contra el hombre, ¿daría una franca victoria al sector femenino? ¿En que terreno debemos vencer, en el productivo, en el económico, en el público? Quizá esto seguiría garantizando que el sistema capitalista se mantenga a flote, sólo que con actores de genero distinto.

Lo anterior determinaría que la lucha de las mujeres se encause a posicionarse dentro del sistema capitalista a la vanguardia de la producción en todo ámbito, llámese privado, publico, económico, familiar, etcétera. No obstante que el sistema siga lucrando con los recursos naturales(despojando, explotando, discriminando, despreciando) traficando humanos para vender sus órganos, patentando productos chatarra y, por supuesto, utilizando el cuerpo de la mujer como una mercancía que se ofrece como atractivo visual y que es símbolo del empoderamiento del macho que debe merecer una mujer con semejantes senos y caderas.

El mayor aprendizaje que pudimos adquirir de este encuentro, es la necesidad de vivir para luchar; como lo han hecho las compañeras zapatistas, que convocaron a las mujeres de los caracoles no por discriminar a sus compañeros hombres, sino por autoproclamarse autónomas, por desafiar lo que el sistema patriarcal indica, para autodemostrarse que la mujer puede organizarse colectivamente para convocar , pero reafirmando que en su organización y lucha sus compañeros no mandaron ni ordenaron, pero si apoyaron cuidando la tierra, a sus hijos y estando al pendiente de los caracoles.

Este encuentro es una muestra de la resistencia de los pueblos originarios, de las mujeres que históricamente ha sufrido la embestida de la hidra capitalista: la mujer indígena, que a diferencia de muchos hombres y mujeres, no logramos entender que el verdadero enemigo no es ningún ser humano; el enemigo es el sistema capitalista que te indica tus roles de género y que te orilla a cumplirlos muy a tu pesar o no, pero que se ha colado intrínsecamente en tu ser para colocarte en una constante competencia, condenándote a ganar no importa el costo de ello.

Dijeron las compas, que no debemos dejar que la luz la extingan los capitalistas neoliberales, que la llevemos a las presas, a las violadas, a las asesinadas, a las migrantes, a las muertas, a las explotadas. ¿Cómo? Prendiéndola en tu corazón, en tu cabeza y en tus tripas, aunque todo este obscuro, porque, como decía el viejo Antonio, del carbón viene la luz.

Si la luz, la encendemos las mujeres es bueno, si también la encienden los hombres, es mejor, no olvidemos a los hombres que al luchar contra el capitalismo patriarcal luchan no “por nosotras” ni “en lugar de”, sino con nosotras.

La lucha por la vida es la lucha por la humanidad. Nosotras las mujeres que somos semilla de la humanidad, vivamos luchando por los que vienen, nietos, nietas, hijos, hijas, por todos, por todas y por todoas. Que la  luz incendie el sistema capitalista, no descansaremos hasta ver las cenizas.

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