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Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan

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Destacado Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan

Mujeres que luchan*

Somos diferentes pero somos iguales*

 

Palabras a nombre de las mujeres zapatistas al inicio del Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan (extractos)

 

(...)

Mi nombre es insurgenta Erika, que así nos llamamos las insurgentas cuando no hablamos de individual sino de colectivo. Soy capitana insurgente de infantería y me acompañan otras compañeras insurgentas y milicianas de diferentes grados.

Nuestro trabajo va a ser cuidar este lugar para que sólo estén mujeres y no dejar que se meta ningún hombre. Porque lo sabemos que son mañosos.

(...) claro se dijo que no están invitados hombres y por eso les toca estar allá afuera y ya luego se enteran de lo que pasó aquí.

(...) los hombres no pueden entrar hasta que acabe nuestro encuentro.

(...)

Hermanas y compañeras:

Nuestra palabra es colectiva, por eso están aquí conmigo mis compañeras.

A mí me toca leer, pero esta palabra la acordamos en colectivo con todas las compañeras que son organizadoras y coordinadoras en este encuentro.

(...)

Como hablo en nombre de mis compañeras, mi palabra va a estar revuelta porque somos de distintas edades y de distintas lenguas, y tenemos distintas historias.

(...)

Naci y crecí con las patrullas militares rondando nuestras comunidades y caminos, escuchando a los soldados decirles chingaderas a las mujeres nomás porque ellos eran hombres armados y nosotras éramos y somos mujeres.

Pero no tuvimos miedo así en colectivo, sino que decidimos luchar y apoyarnos en colectivo como mujeres zapatistas que somos.

Así aprendimos que podemos defender y que podemos dirigir.

Y no fueron palabras de un discurso, sino que en verdad lo tomamos las armas y peleamos contra el enemigo, y en verdad tomamos el mando y dirigimos combates con mayoría de hombres en nuestras tropas.

Y sí nos obedecieron porque no importaba si eras hombre o mujer sino si estabas dispuesta luchar sin rendirte, sin venderte y sin claudicar.

Y aunque no teníamos estudios, sí teníamos mucha rabia, mucho coraje de todas las chingaderas que nos hacen.

Porque viví el desprecio, la humillación, las burlas, las violencias, los golpes, las muertes por ser mujer, por ser indígena, por ser pobre y ahora por ser zapatista.

Y sépanlo bien que no siempre era hombre quien me explotaba, me robaba, me humillaba, me golpeaba, me despreciaba, me mataba.

También muchas veces era mujer quien así me hacía. Y todavía así hacen.

Y también crecí en la resistencia y vi cómo mis compañeras levantaron escuelas, clínicas, trabajos colectivos, y gobiernos autónomos.

Y ví fiestas públicas, donde todas sabíamos que éramos zapatistas y sabíamos que estábamos juntas.

Y ví que la rebeldía, que la resistencia, que la lucha, es también una fiesta, aunque a veces no hay música ni baile y sólo hay la chinga de los trabajos, de la preparación, de la resistencia.

Y miré que donde antes sólo podía morir por ser indígena, por ser pobre, por ser mujer, construíamos en colectivo otro camino de vida: la libertad, nuestra libertad.

Y miré que donde antes sólo teníamos la casa y el campo, ahora tenemos escuelas, clínicas, trabajos colectivos donde como mujeres manejamos aparatos y dirigimos la lucha, aunque con errores pero ahí vamos avanzando, sin que nadie nos diga cómo debemos hacer sino nosotras mismas.

Y miro ahora que sí hemos avanzado, aunque sea un poco pero siempre sí algo.

Y no crean que fue fácil. Costó mucho y sigue costando mucho.

Y no sólo por el pinche sistema capitalista que nos quiere destruir, también porque tenemos que luchar contra el sistema que les hace creer y pensar a los hombres que las mujeres somos menos y no servimos.

Y a veces también, hay que decirlo, mismo entre mujeres nos chingamos y nos mal hablamos, o sea que no nos respetamos.

Porque no sólo los hombres, también hay mujeres de las ciudades que nos desprecian que porque no sabemos de la lucha de mujeres, porque no hemos leído libros donde las feministas explican cómo debe ser y tantas cosas que dicen y critican sin saber cómo es nuestra lucha.

Porque una cosa es ser mujer, otra es ser pobre y una muy otra es ser indígena. Y las mujeres indígenas que me escuchan lo saben bien. Y otro cosa muy otra y más difícil es ser mujer indígena zapatista.

Y claro lo sabemos que nos falta mucho todavía, pero como somos mujeres zapatistas, pues no nos rendimos, no nos vendemos y no cambiamos nuestro camino de lucha, o sea que no claudicamos.

Y qué tanto es que podemos hacer, pues aquí lo ven en este encuentro, porque lo organizamos entre mujeres zapatistas.

Porque no es que fue una idea así como así.

Desde hace varios meses, cuando el Congreso Nacional Indígena y el Concejo Indígena de Gobierno dijeron que como mujeres vamos a decir que no tenemos miedo o que sí tenemos pero lo controlamos, nosotras empezamos a pensar en colectivo que también tenemos qué hacer algo.

Así que en todas las zonas, en los colectivos de mujeres grandes y pequeños se empezó discutir qué hacemos como mujeres zapatistas que somos.

(...)

Pero no sólo, también en los colectivos pensamos y discutimos que tenemos qué hacer más porque vemos algo que está pasando.

Y lo que vemos, hermanas y compañeras, es que nos están matando.

Y que nos matan porque somos mujeres.

Como que es nuestro delito y nos ponen la sentencia de muerte.

Entonces pensamos de hacer este encuentro y de invitar a todas las mujeres que luchan.

Y les voy a decir por qué pensamos esto:

Aquí están presentes mujeres de muchas partes del mundo.

Hay mujeres que tienen grandes estudios, que son doctoras, licenciadas, ingenieras, científicas, maestras, estudiantes, artistas, dirigentas.

Bueno, nosotras no tenemos muchos estudios, algunas apenas hablamos algo de español.

Vivimos en estas montañas, las montañas del sureste mexicano.

Aquí nacimos, aquí crecemos. Aquí luchamos. Aquí morimos.

Y vemos por ejemplo esos árboles que están allá y que ustedes dicen que es “bosque” y nosotras le decimos “monte”.

Bueno, pero lo sabemos que en ese bosque, en ese monte, hay muchos árboles que son diferentes.

Y lo sabemos que hay. Por ejemplo, ocote o pino, hay caoba, hay cedro, hay bayalté, y hay muchos tipos de árboles.

Pero también lo sabemos que cada pino o cada ocote no es igual, sino que cada uno es diferente.

Lo sabemos, sí, pero cuando vemos así decimos que es un bosque, o que es un monte.

Bueno, aquí estamos como un bosque o como un monte.

Todas somos mujeres.

Pero lo sabemos que hay de diferentes colores, tamaños, lenguas, culturas, profesiones, pensamientos y formas de lucha.

Pero decimos que somos mujeres y además que somos mujeres que luchan.

Entonces somos diferentes pero somos iguales.

(...).

Pensamos que sólo mujeres para que podemos hablar, escuchar, mirar, fiestar sin la mirada de los hombres, no importa si son buenos hombres o malos hombres.

Lo que importa es que somos mujeres y que somos mujeres que luchamos, o sea que no nos quedamos conformes con lo que pasa y cada quien, según es su modo, su tiempo, su lugar, ahí lucha o sea que se rebela. Se encabrona pues y hace algo.

Entonces les decimos, hermanas y compañeras, que podemos escoger qué vamos a hacer en este encuentro.

O sea que podemos elegir.

Podemos escoger de competir a ver quién es más chingona, quién tiene la mejor palabra, quién es más revolucionaria, quién es más pensadora, quién es más radical, quién es más bien portada, quién es más liberada, quién es más bonita, quién está más buena, quién baila más mejor, quién pinta más bonito, quién canta bien, quién es más mujer, quien gana el deporte, quién lucha más.

Como quiera no va a haber hombres que digan quién gana y quién pierde. Sólo nosotras.

O podemos escuchar y hablar con respeto como mujeres de lucha que somos, podemos regalarnos baile, música, cine, video, pintura, poesía, teatro, escultura, diversión, conocimiento y así alimentar nuestras luchas que cada quien tenemos donde estamos.

Entonces podemos escoger, hermanas y compañeras.

O competimos entre nosotras y al final del encuentro, cuando volvamos a nuestros mundos, vamos a darnos cuenta de que nadie ganó.

O acordamos luchar juntas, como diferentes que somos, en contra del sistema capitalista patriarcal que es quien nos está violentando y asesinando.

(...)

Todas son bienvenidas y, como mujeres zapatistas, las vamos a escuchar, las vamos a mirar y les vamos a hablar con respeto.

(...)

Vamos a poner una mesa especial para recibir sus críticas, ahí pueden entregar o decir lo que ven que hicimos o hacemos mal.

Ahí lo vamos a ver y analizar y, si es cierto lo que dicen, lo vamos a ver cómo hacemos para mejorar.

Y si no es cierto, pues como quiera lo vamos a pensar por qué nos dicen eso.

Lo que no vamos a hacer es echarle la culpa a los hombres o al sistema de los errores que son nuestros.

Porque la lucha por nuestra libertad como mujeres zapatistas que somos es nuestra.

No es trabajo de los hombres ni del sistema darnos nuestra libertad.

Al contrario, como que su trabajo del sistema capitalista patriarcal es mantenernos sometidas.

Si queremos ser libres tenemos que conquistar la libertad nosotras mismas como mujeres que somos.

Las vamos a mirar y a escuchr con respeto, compañeras y hermanas.

De lo que miremos y escuchemos, sabremos tomar lo que nos ayude en nuestra lucha como mujeres zapatistas que somos, y lo que no, pues no.

Pero nosotras no juzgaremos a nadie.

No diremos que esto está bien o está mal.

No las invitamos para juzgarlas.

Ni tampoco las invitamos para competir.

Las invitamos para encontrarnos como diferentes y como iguales.

(...)

Entonces te decimos, hermana y compañera, que no les pedimos que vengan a luchar por nosotras, así como tampoco vamos a ir a luchar por ustedes.

Cada quien conoce su rumbo, su modo y su tiempo.

Lo único que sí les pedimos es que sigan luchando, que no se rindan, que no se vendan, que no renuncien a ser mujeres que luchan.

(...)

Queremos llegar a ser mayores de edad y poder decir que tenemos muchos años y que cada año quiere decir un año de lucha.

Pero para eso tenemos que estar vivas.

Por eso este encuentro es por la vida.

Y nadie nos va a regalar eso, hermanas y compañeras.

Ni el dios, ni el hombre, ni el partido político, ni un salvador, ni un líder, ni una líder, ni una jefa.

Tenemos que luchar por la vida.

Ni modos, así nos tocó a nosotras, y a ustedes hermanas y compañeras, y a todas las mujeres que luchan.

Tal vez, cuando ya acabe el encuentro, cuando regresen a sus mundos, a sus tiempos, a sus modos, alguien les pregunte si sacaron algún acuerdo. Porque eran muchos pensamientos diferentes los que llegaron en estas tierras zapatistas.

Tal vez entonces ustedes responden que no.

O tal vez responden que sí, que sí hicimos un acuerdo.

Y tal vez, cuando les pregunten cuál fue el acuerdo, ustedes digan “acordamos vivir, y como para nosotras vivir es luchar, pues acordamos luchar cada quien según su modo, su lugar y su tiempo”.

Y tal vez también respondan “y al final del encuentro acordamos volver a encontrarnos el año que viene en tierras de las zapatistas porque ellas nos invitaron otra vuelta”.

Es toda nuestra palabra, gracias por escucharnos

¡Que vivan todas las mujeres del mundo!

¡Que muera el sistema patriarcal!

Desde las montañas del sureste mexicano.

Las mujeres zapatistas.

Marzo 8 del 2018,

Chiapas, México, el Mundo.

 

* Palabras a nombre de las mujeres zapatistas al inicio del Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan. (Ver versión completa en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/03/08/palabras-a-nombre-de-las-mujeres-zapatistas-al-inicio-del-primer-encuentro-internacional-politico-artistico-deportivo-y-cultural-de-mujeres-que-luchan/)

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De la clausura del Encuentro de Mujeres que luchan

Construir el mundo que merecemos y necesitamos

 

Palabras a nombre de las mujeres zapatistas en la clausura del Primer Encuentro Internacional, Político, Artístico, Deportivo y Cultural de Mujeres que Luchan en el caracol zapatista de la zona tzotz choj. (extractos)

 

(...)

Vamos a decir unas pequeñas palabras a nombre de todas nosotras, las mujeres zapatistas de los cinco caracoles.

Queremos agradecer a las compañeras ciudadanas de los equipos de apoyo que lo sabemos que bien que se chingaron en los correos, el registro, la organización del transporte y el acomodo de los horarios y lugares de las actividades.

Queremos también saludar aquí a nuestras compañeras zapatistas que no pudieron venir aquí en este encuentro y quedaron pendientes para que nosotras pudiéramos llegar.

Mismo a nuestros compañeros que tuvieron que quedar para cuidar nuestra familia, nuestros animales, nuestras casas, nuestros cuarteles, nuestros campos, y que estuvieron pendientes por si los malos gobiernos hacen alguna maldad contra del Encuentro.

Pero nuestras palabras finales son especiales para ustedes, hermanas y compañeras mujeres que luchan.

(...)

Agradecemos sus oídos, sus miradas, sus palabras, sus talleres, sus pláticas, su arte, sus videos, sus músicas, sus poesías, sus cuentos, sus teatros, sus danzas y bailables, sus pinturas, sus cosas raras que ni sabíamos qué son, y todo lo que nos trajeron para que nosotras conocemos y aprendemos de sus luchas.

Lo tomamos todo como un regalo muy valioso que vamos a cuidar y vamos a hacer más grande, porque lo vamos a llevar a nuestras comunidades y pueblos, para que más mujeres zapatistas compartan con nosotras su regalo que nos dieron.

Lo recibimos con respeto y cariño porque todas ustedes hicieron un gran esfuerzo para viajar desde sus lugares de lucha, desde sus tiempos y modos, desde sus mundos, y llegar a este encuentro que no sabemos todavía si salió bien o salió mal.

Ya hemos visto de algunas de las cosas que entregaron en la mesa de críticas a nosotras. Falta que leemos todo y falta que entre todas nosotras las analizamos.

(...)

No las hemos revisado todas las notas, pero les aseguramos nuestro compromiso a corregir lo que nos señalan que está mal, y a mejorar lo que nos dicen que no está cabal.

Sí decimos claro que, hasta ahora, la gran mayoría son críticas por errores y fallas que tenemos en la organización.

Les decimos que vamos a tomar en cuenta todas sus críticas para mejorar la próxima vez, si es que hay una próxima vez. Todas esas críticas, así como nuestras palabras que trajimos en estos días, lo vamos a publicar en la página de Enlace Zapatista para que ahí todas ustedes pueden ver.

Pero como quiera, así en general, queremos saber lo que piensan todas.

Entonces les preguntamos, compañeras y hermanas:

¿Será que salió un poco bien?

¿O será que salió mal?

Bueno, aquí apuntamos que aunque respondan que salió un poco bien o que salió mal, pues les vamos a contar, sinceramente, una cosa que les pedimos que queda aquí entre nosotras, como mujeres que somos y que luchamos. O sea que no lo vayan a andar contando, sobre todo con los hombres.

Pues la verdad, hermanas y compañeras, es que sufrimos mucho porque no sabemos cómo vamos a hacer.

Es la primera vez que como mujeres que somos, solas, organizamos un encuentro así.

Y lo organizamos desde abajo, o sea que primero hicimos reuniones y discusión en nuestros colectivos en los pueblos y comunidades. Luego en las regiones, luego en las zonas y luego ya de las 5 zonas juntas.

Y pues ya ven ustedes que entre mujeres pues tardamos para hacer un acuerdo pequeño, pues peor si es un acuerdo así de grande como el de hacer este encuentro.

Tardamos meses y así hasta que llegó el acuerdo de todas, porque es que, sí vamos a hacer, es porque tenemos que hacer entre todas, en colectivo.

Y pues no hay libro o manual para hacer esto.

Y ni modo de preguntarle a los compañeros porque ellos tampoco saben cómo hacer, porque, como ya dijimos, nunca se ha hecho algo así antes.

Entonces pues entre nosotras mismos tenemos que buscarle cómo hacer.

Entonces pues estamos con el pendiente todo el pinche día y toda la pinche noche.

(...)

Y estamos preocupadas por si va a salir bien o va a salir mal.

Nos preocupamos como zapatistas de por sí, pero también como mujeres.

(...)

... no basta un colectivo para organizar todo eso. Por eso llegamos aquí más de 2 mil mujeres zapatistas de los cinco caracoles.

Y tal vez no bastó, porque ustedes son como cinco mil, aunque algunas dicen que 8 mil y otras dicen que 9 mil.

A saber cuántas mujeres que luchan llegamos en estos días, pero creemos que podemos estar de acuerdo en que somos un chingo.

(...)

... haz de cuenta, hermana y compañera, que esto que estamos diciendo aquí, te lo está diciendo una mujer zapatista mientras te da un abrazo y te dice al oído, en tu lengua, en tu modo, en tu tiempo:

“No te rindas, no te vendas, no claudiques”

Que así, con estas palabras es que te decimos

“Gracias hermana. Gracias compañera”.

Hermanas y compañeras:

Este día 8 de marzo, al final de nuestra participación, encendimos una pequeña luz cada una de nosotras.

La encendimos con una vela para que tarda, porque con cerillo rápido se acaba y con encendedor pues qué tal que se descompone.

Esa pequeña luz es para ti.

Llévala, hermana y compañera.

Cuando te sientas sola.

Cuando tengas miedo.

Cuando sientas que es muy dura la lucha, o sea la vida,

Préndela de nuevo en tu corazón, en tu pensamiento, en tus tripas.

Y no la quedes, compañera y hermana.

Llévala a las desaparecidas.

Llévala a las asesinadas.

Llévala a las presas.

Llévala a las violadas.

Llévala a las golpeadas.

Llévala a las acosadas.

Llévala a las violentadas de todas las formas.

Llévala a las migrantes.

Llévala a las explotadas.

Llévala a las muertas.

Llévala y dile a todas y cada una de ellas que no está sola, que vas a luchar por ella.

Que vas a luchar por la verdad y la justicia que merece su dolor.

Que vas a luchar porque el dolor que carga no se vuelva a repetir en otra mujer en cualquier mundo.

Llévala y conviértela en rabia, en coraje, en decisión.

Llévala y júntala con otras luces.

Llévala y, tal vez, luego llegue en tu pensamiento que no habrá ni verdad, ni justicia, ni libertad en el sistema capitalista patriarcal.

Entonces tal vez nos vamos a volver a ver para prenderle fuego al sistema.

Y tal vez vas a estar junto a nosotras cuidando que nadie apague ese fuego hasta que no queden más que cenizas.

Y entonces, hermana y compañera, ese día que será noche, tal vez podremos decir contigo:

“Bueno, pues ahora sí vamos a empezar a construir el mundo que merecemos y necesitamos”.

Y entonces sí, tal vez, entenderemos que empieza la verdadera chinga y que ahorita como quien dice que estamos practicando, entrenando pues, para ya estar sabedoras de lo más importante que se necesita.

Y eso que se necesita es que nunca más ninguna mujer, del mundo que sea, del color que sea, del tamaño que sea, de la edad que sea, de la lengua que sea, de la cultura que sea, tenga miedo.

Porque acá sabemos bien que cuando se dice “¡ya basta!” Es que apenas empieza el camino y que siempre falta lo que falta.

Hermanas y compañeras:

Aquí, delante de todas las que somos aquí y las que no están pero están con el corazón y el pensamiento, les proponemos que acordemos seguir vivas y seguir luchando, cada quien según su modo, su tiempo y su mundo.

¿Están de acuerdo?

Bueno, cuando hacemos este escrito no lo sabemos si responden sí o no, pero paso a la siguiente propuesta:

Como ya lo vimos y escuchamos que no todas están contra el sistema capitalista patriarcal, pues respetamos eso y entonces proponemos que lo estudiemos y lo discutamos en nuestros colectivos si es que es cierto que el sistema que nos imponen es el responsable de nuestros dolores.

Si es que sale que sí es cierto, pues entonces, hermanas y compañeras, saldrá otro día el acuerdo de que luchamos contra el patriarcado capitalista y contra cualquier patriarcado.

Y claro decimos que contra cualquier patriarcado, no importa qué idea tenga, no importa cuál sea su color o su bandera.  Porque nosotras pensamos que no hay patriarcado bueno y patriarcado malo, sino que son lo mismo contra nosotras como mujeres que somos.

Si sale que no es cierto, bueno, como quiera nos vamos a estar viendo para luchar por la vida de todas las mujeres y por su libertad y que ya cada quien, según su pensamiento y lo que mira, pues va construyendo su mundo como vea mejor.

¿Están de acuerdo de, en sus mundos y según sus modos y tiempos, estudiar, analizar, discutir y, si se puede, acordar nombrar quién o quiénes son los responsables de nuestros dolores que tenemos?

Bueno, igual no sabemos si sí es acuerdo o no, entonces pasamos a la siguiente propuesta:

Les proponemos el acuerdo de volver a reunirnos en un segundo encuentro el próximo año, pero no nada más aquí en tierras zapatistas, sino que también en sus mundos de cada quien, de acuerdo a sus tiempos y modos.

O sea que cada quien organice encuentros de mujeres que luchan o como le quieran llamar.

¿Están de acuerdo?

(...).

Y viera que cuando vienen pueden decir que en sus mundos se reunieron, discutieron y acordaron lo que sea que acuerden.

O sea que lleguen más grandes en su corazón, en su pensamiento y en su lucha.

Pero como quiera siempre serán bienvenidas, mujeres que luchan.

Gracias por escucharnos.

(...)

Desde caracol 4 Torbellino de Nuestras Palabras.

Morelia, Chiapas, México. Marzo 10 de 2018.

 

*Palabras de las mujeres zapatistas en la clausura del primer encuentro internacional, político, artístico, deportivo y cultural de mujeres que luchan en el caracol zapatista de la zona tzotz choj. 10 de marzo del 2018, (extractos; ver versión completa en: http://enlacezapatista.ezln.org.mx/2018/03/10/palabras-de-las-mujeres-zapatistas-en-la-clausura-del-primer-encuentro-internacional/)