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La Candidatura Anticapitalista del CNI

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Una campaña muy otra

La Candidatura Anticapitalista del CNI

                                                            Carlos Antonio AGUIRRE ROJAS*

 

 

Entonces, si no nos organizamos para derribar este sistema capitalista de muerte... si no logramos organizarnos, para después del 2018 va a ser más difícil, porque vienen con todo, y va a ser después del 2018. Entonces por eso nuestra lucha no es de aquí al 2018, sino después”.

María de Jesús Patricio Martínez, Discurso en Cunalá, Puebla, 18 de noviembre de 2017.

 

La propuesta del Congreso Nacional Indígena de México, respaldada por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, de proponer a una mujer indígena, a María de Jesús Patricio Martínez, como Candidata Independiente a las elecciones presidenciales de 2018, representa una audaz e inteligente iniciativa política, muy propia y característica tanto del movimiento indígena mexicano más avanzado, como también del creativo movimiento indígena neozapatista. Y más allá del destino concreto que esta iniciativa pueda tener en el futuro inmediato y cercano –dado el muy alto grado de corrupción y de descomposición de toda la clase política mexicana, y del fallido Estado mexicano actual--, ella es importante porque revela el también muy elevado nivel de madurez que hoy han alcanzado los pueblos y los movimientos indígenas de México y de América Latina, en la definición de sus propios perfiles particulares como pueblos y como movimientos, pero también en el establecimiento de sus demandas, objetivos y reivindicaciones específicas fundamentales.

            Gran madurez y elevado desarrollo del actor social indígena, que se explica por los profundos y radicales cambios, de verdadera larga duración histórica, que los pueblos indios y originarios de todo el planeta han vivido después de la irrupción de esa cataclísmica revolución cultural mundial de 1968 que está por cumplir sus cincuenta años de aparición. Cambios que se desplegaron en múltiples registros temporales de la historia, y que nos remiten a procesos, situaciones y sucesos de corta, de mediana y de larga duración, involucrando lo mismo a los efectos inmediatos de esa revolución mundial de 1968, que a procesos complejos como los de la crisis de la hegemonía estadounidense, el colapso definitivo del liberalismo, los procesos de descolonización del mundo desarrollados en los siglos XIX y XX, o la crisis terminal del sistema capitalista mundial, pero también e incluso más allá, al resquebrajamiento progresivo e indetenible de los milenarios fundamentos del racismo, o en otro caso, del persistente y también secular temor y distanciamiento frente al “otro”, frente al diferente o diverso de uno mismo.

            Cambios y mutaciones profundos de la condición del sujeto indígena en la sociedad, así como de su rol social y de su protagonismo político y social específicos, que además de expresarse ejemplarmente en la iniciativa mencionada de la Candidatura de una mujer indígena, permiten también definir los perfiles particulares que hoy presenta la cuestión indígena en México y en América Latina. Cuestión indígena que engloba tanto al estatuto de los pueblos indios dentro de las actuales sociedades latinoamericanas, como también al papel actual y futuro de los movimientos indígenas de nuestro semicontinente, en toda su vasta gama de expresiones y posiciones hoy reconocibles.

            Papel fundamental y cada día más protagónico de todos los pueblos indios, de México, de América Latina y del mundo, que es el telón de fondo principal de la importante Candidatura Independiente de la compañera María de Jesús, una Candidatura que lejos de la limitada y miope óptica electoral, y ajena también completamente a la degradada y empobrecida lógica de la política contemporánea en general, sólo puede ser adecuadamente comprendida si la asumimos como una Candidatura animada por una otra lógica radicalmente anticapitalista. Una lógica muy otra, que en lugar de enredarse en las absurdas peripecias de las trampas y triquiñuelas electorales, o en las marrullerías y engaños de los políticos de cualquier signo o filiación ideológicos, reivindica explícitamente su convicción de que esta Candidatura no es un fin en sí mismo, sino más bien un medio o herramienta más, en el mucho más vasto proceso de lucha global en contra de ese 'sistema de muerte' que es el sistema mundial capitalista, y por lo tanto, en pos de la eliminación total de cualquier forma de explotación, de despojo, de discriminación, de exclusión, de dominación, de sometimiento o de represión.

 

Una iniciativa ni electoral ni limitadamente política, sino radical y anticapitalista

Si leemos con cuidado todos los Comunicados emitidos por el EZLN, por el CNI, y a veces por ambos, desde octubre de 2016 y hasta hoy, noviembre de 2017,[1] podremos comprender más fácilmente el sentido profundamente anticapitalista de la iniciativa de la Candidatura Independiente de María de Jesús Patricio a la presidencia de México en el año de 2018. Candidatura que a veces de buena fe y por falta de información, y en otras ocasiones de mala fe y para tratar de deslegitimar al CNI y al EZLN, y legitimar a los distintos partidos de la degradada y corrupta clase política mexicana, ha sido mal comprendida o mal interpretada de distintas formas.

            Pero frente a estas malas interpretaciones, basta recordar que los neozapatistas han dicho desde hace muchos años, y lo han repetido recientemente, que su lucha “no es por el poder”, que no lo buscan, y que lo que ellos están intentando cambiar no es a una persona ni a un partido en el poder, sino que su objetivo es cambiar el sistema social capitalista mundial que todos padecemos hasta hoy. Por eso, una de sus consignas principales ha sido, desde enero de 1994, la de que su lucha es para obtener “¡Para todos todo, para nosotros nada!”, y por eso, desde esa misma fecha han planteado sus once y luego trece demandas radicalmente anticapitalistas, que no son las demandas solo de los indígenas y ni siquiera solo del pueblo de México o de los pueblos de América Latina, sino que son en realidad las demandas universales, centrales y urgentes, de absolutamente todos los pueblos, las clases oprimidas y los sectores subalternos del planeta entero, como lo demostraron, por ejemplo, las distintas rebeliones de 2011 que poblaron la geografía de casi todo el mundo, con sus múltiples y diversas expresiones concretas, y como lo siguen demostrando todas las luchas radicales y anticapitalistas recientes, desplegadas en los últimos años[2].

            Por eso en distintas ocasiones, tanto el CNI como el EZLN, han repetido que esta lucha, que se está dando en 2017 y que continuará en 2018, no es una lucha por la “búsqueda de votos y de cargos”, sino que es una lucha radical anticapitalista en la que, los que la apoyamos, “Vamos por todo”, es decir, vamos por las fábricas para los obreros, por las tierras para los campesinos que las trabajan, por los territorios para los pueblos originarios, y por las ciudades para los que las habitan, pero también por una vivienda digna para todos los de abajo, por alimentación suficiente para todos los desamparados y por salud completa y gratuita para todos los trabajadores, lo mismo que por autonomía, libertad, justicia y democracia para todo el México de abajo[3].

            De modo que esta iniciativa de la Candidatura Independiente de una mujer indígena no tiene, como podría parecer visto superficialmente, ni un fin electoral ni tampoco un limitado objetivo político, sino más bien un ambicioso objetivo general, que la trasciende y que le da su sentido profundo, siendo en el fondo una Candidatura que es radicalmente anticapitalista. Objetivo que es el de luchar por la conquista de la autonomía global integral y por la autogestión de todos y cada uno de los colectivos que componen al conjunto de las clases y los sectores subalternos de México, autonomía y autogestión que sólo es posible en un mundo no capitalista, y que esos colectivos deberán desplegar en sus respectivos calendarios y geografías, y bajo sus singulares modos específicos.

            Lucha por este ambicioso objetivo anticapitalista, la conquista para todos de la autonomía global integral, que no se reduce a la limitada definición jurídica de la autonomía, como el hecho de autogobernarse de acuerdo a sus propias leyes, ni tampoco a la igualmente reducida autonomía sólo política, de ser independientes frente al Estado o de elegir por sí mismos a sus propias autoridades o formas de gobierno específicas. Ni tampoco a la también acotada y reformista autonomía antropológica o identitaria, de reivindicar su lengua, sus usos y costumbres, o su cosmovisión del mundo particular, formas todas de autonomía que pueden fácilmente ser recicladas y absorbidas por el capitalismo, e integradas dentro de su lógica sin mayores problemas.

            En cambio, en la concepción de los compañeros del EZLN, y también del CNI, y tal y como lo ha afirmado el Subcomandante Insurgente Moisés, la lucha por la autonomía es la lucha porque ellos sean capaces de decidir por ellos mismos, y sin que nadie de fuera venga a decirles cómo hacerlo, la forma en la que van a construir toda su vida entera, el modo en que quieren edificar su propia sociedad, en absolutamente todas las dimensiones y realidades que la misma abarca, y por ende, esa autonomía global e integral, que incluye lo mismo a la autonomía económica que a la autonomía educativa, a la autonomía en el arte, la ciencia y la cultura, que a la autonomía en sus relaciones de género y en su vida social en general, pasando por la autonomía en los campos de la salud, de la comunicación, del comercio, del gobierno, o de la relación con la Madre Tierra y el Territorio, además naturalmente de la autonomía jurídica, política e identitaria, antes mencionadas.[4]   

            Lucha anticapitalista por la conquista de esa verdadera e integral autonomía global y radical, respecto de la cual la Candidatura Independiente no es más que un momento o etapa, un camino hoy posible y realizable, de algunos pasos importantes hacia ese objetivo general. Momento que es muy fácil de comprender si recordamos las lecciones de la experiencia neozapatista de La Otra Campaña, desarrollada entre 2005 y 2007, y que a pesar de desarrollarse en su primera fase de manera paralela a las campañas electorales de 2006, era en realidad su clara antípoda[5].

            Pues esa audaz iniciativa de La Otra Campaña, fue en su momento el proceso de deslinde radical frente a las campañas electorales de toda la degradada y corrupta clase política mexicana, junto a la denuncia y demostración de cómo todos los partidos nos llevaban, con sus propuestas, a un verdadero callejón sin salida y a la reproducción de “más de lo mismo”, frente a lo cual La Otra Campaña levantó su propuesta de crear una red nacional de rebeldías anticapitalistas en todo México, objetivo que se logró ampliamente, y que más allá de despertar el miedo y la rabia de todas las clases dominantes mexicanas, logró articular el esqueleto de lo que hoy es el vasto, muy vivo y siempre creciente movimiento, nacional e internacional, de La Sexta.

            Ahora se trata de repetir una experiencia similar a la de La Otra Campaña, pero en una escala más amplia y con objetivos más ambiciosos. Pues la red nacional de rebeldías anticapitalistas ya está creada y funcionando, y respaldando al neozapatismo mexicano y al CNI, y por eso, ahora la iniciativa de la Candidatura Indígena Independiente será otra vez un deslinde radical y una denuncia ilustrativa de la miseria e ineptitud de la clase política mexicana, junto a la demostración de que por la vía electoral y por la vía de la política tradicional y dominante, no hay ni salida posible a la crisis múltiple que hoy padecemos, ni tampoco solución alguna a los grandes problemas nacionales. Y que por eso, la propuesta radical anticapitalista del CNI y del EZLN, que se expresará y difundirá en la campaña de la Candidata María de Jesús Patricio Martínez, será la de que todos los sectores y clases subalternos de México deben de autoorganizarse y de articularse desde abajo y a la izquierda, para, entre todos, hacer saltar desde abajo y destruir en pedazos el Gobierno, el Estado y el poder político actuales, para en su lugar construir un gobierno que 'mande obedeciendo'.

            Y también para apoderarse directamente de las fábricas, de los campos, de los territorios y de las ciudades, e iniciar en todo México la construcción de la autonomía global integral, por parte de todas las clases y sectores populares y subalternos de nuestro país. Por eso, los compañeros del EZLN han narrado que cuando propusieron al CNI esa Candidatura Independiente de una mujer indígena para las elecciones de 2018, les dijeron también claramente que: "No se busca que una mujer indígena del CNI sea presidenta, sino que lo que se quiere es llevar un mensaje de lucha y de organización a los pobres del campo y de la ciudad de México y del mundo. No es que tomamos en cuenta de que si se juntan las firmas o se gana la elección, es que sale bien. Sino que sale bien si se puede hablar y escuchar a quienes nadie habla ni escucha. Ahí vamos a ver si sale bien o no, si es que mucha gente va a agarrar fuerza y esperanza para organizarse, resistir y rebelarse", agregando también que "Les dijimos que tal vez, entonces, no importará si se juntan o no las firmas, si sale o no la paga para moverse, si se obtiene o no el registro de la candidata, si se presentan o no las otras candidaturas a debatir, si se participa o no en las elecciones, si se gana o no, si se reconoce o no el triunfo, si se puede o no hacer algo allá arriba. Y no iba a importar porque serían otros los problemas, otras la preguntas, otras las respuestas".[6]

            Entonces, y enmarcados en el horizonte de estos objetivos generales del EZLN y del CNI, los objetivos inmediatos de esta Candidatura Independiente de una compañera indígena son principalmente tres. El primero, urgente y decisivo, es del de visibilizar frente a todo el pueblo mexicano, e incluso frente al mundo, el proceso hoy en marcha no solo de despojo brutal y de represión de los pueblos indígenas de nuestro país, sino también el verdadero riesgo de exterminación y de desaparición de esos mismos pueblos indígenas. Porque en la ofensiva despiadada que el capitalismo despliega hoy desesperadamente, para la búsqueda y obtención de nuevas mercancías, nuevas materias primas y nuevas ramas de producción subsumibles bajo su control, el obstáculo principal son esos pueblos indígenas de México, de América Latina y de todo el planeta.

            Porque según datos de la Organización Internacional del Trabajo, el 60% de los recursos naturales de todo el planeta está hoy en los territorios que ocupan los trescientos millones de personas que actualmente constituyen a la población indígena mundial[7]. Y en América Latina, es también en los territorios que ocupan los sesenta millones de indígenas latinoamericanos, en donde se ubican los bienes y valores de uso que hoy codicia, insaciable y sanguinario, el capital trasnacional y el capital latinoamericano, es decir, en donde se ubican el agua, el viento, el petróleo, el gas, los nuevos metales industriales, y los bosques y selvas que albergan los recursos bióticos aun no explotados comercialmente por el capital, los que serán mañana la base de las industrias química, farmacéutica, alimenticia, textil, etc., del inmediato y cercano futuro por venir.

            Por eso, un primer objetivo inmediato de la Candidatura Independiente del CNI, es el de hacer evidente a todo el pueblo de México este riesgo terrible de aniquilación de los pueblos indígenas, llamando a detenerlo radicalmente y de inmediato. En este sentido, María de Jesús Patricio Martínez, ha señalado que: "Entonces [los compañeros del EZLN] nos proponen participar en este proceso electoral 2018, no con el fin de llegar a ocupar la silla presidencial, sino para hacer visible la problemática indígena, la problemática de nuestras regiones y la problemática de México, y a la vez nosotros organizarnos desde nuestras comunidades, desde nuestras regiones".[8]

            El segundo objetivo, ya antes mencionado, es el de denunciar y evidenciar la miseria de toda la clase política mexicana, sumida hoy en un proceso indetenible de degradación y de corrupción galopantes. Porque como lo han planteado el CNI y el EZLN, la clase política de nuestro país ha caído ya tan bajo, que actualmente no es capaz ni siquiera de respetar y hacer valer sus propias y muy limitadas reglas del juego electoral y del juego político. Por eso, no es para nada lejano el hecho de que, recurriendo a sus marrullerías y a sus prácticas y trampas habituales, y después de haberse visto obligado literalmente a aceptar el registro de la Candidata Indígena Independiente como Aspirante a Candidata a la Elección Presidencial, ahora el INE busque el modo de impedir su registro como Candidata a la Elección, invalidando las firmas recabadas, o deslegitimando su recolección, o etc., y más adelante y si no le es posible impedir ese registro como Candidata a la Elección, que intente invalidar su campaña y anularla, o también, si lo anterior no le es posible, de hacerle fraude en las elecciones, o finalmente y si todo lo anterior fracasa, de hacerle el vacío político y general para impedirle gobernar. Algo que los compañeros neozapatistas habían ya previsto desde antes de arrancar toda esta iniciativa actual del CNI.[9]

            Lo que en cualquiera de los escenarios planteados, serviría para mostrarle y demostrarle al pueblo mexicano, y también a los pueblos del mundo, la bancarrota y debacle total de esa clase política nacional, pero también para mostrarle que por la vía electoral y por la vía política tradicional no hay posibilidad alguna de intentar detener la tormenta que ya padecemos y que se agrava día con día, ni de buscar salidas reales e inteligentes a esta catastrófica y cada vez más dura situación de crisis global y general.

            Por último, el tercer objetivo inmediato, es el de volver a plantearle a las clases y los sectores subalternos de México, que si ni la vía electoral ni el camino de la política tradicional son alternativas de solución real y de salida viable de la profunda crisis global que hoy padecemos, entonces la única opción posible es la de la proliferación masiva y generalizada de los procesos de autoorganización de la gente, de la lucha general por la construcción de la propia autonomía global integral, edificada desde abajo y a la izquierda. Porque si todos los grupos, sectores y clases del abajo social asumen la consciencia y la convicción de que no hay ni Salvadores ni Mesías, ni otras clases o movimientos sociales que vendrán a pelear por ellos y a liberarlos, sino que su emancipación tiene que ser obra de sí mismos, y de sus propios combates y conquistas específicos, entonces se multiplicarán y reproducirán a todo lo largo y ancho del país diferentes experiencias de lucha por la autonomía y la autogestión, y luego distintos esfuerzos de construcción de las mismas, las que al hermanarse y articularse en un movimiento cada vez más vasto y diverso, acumularán la fuerza necesaria para echar abajo todo el sistema capitalista mexicano en su conjunto, y en absolutamente todos los niveles de la totalidad social.

            Por eso, y más allá del destino concreto que pueda correr esta inteligente y creativa iniciativa de la Candidatura Indígena del CNI, apoyada por el EZLN, es ya evidente que la misma ha significado un enorme paso adelante en la lucha anticapitalista global hoy en curso, un verdadero logro rebelde en el camino realmente antisistémico de eliminar completamente al sistema capitalista mundial de la entera faz de la tierra, y de poner en su lugar, en escala planetaria, un 'mundo en el que quepan muchos mundos'.

 

 

 

 

[1] Nos referimos a los Comunicados que arrancan con el texto “Que retiemble en sus centros la tierra”, del 14 de octubre de 2016, y que se prolongan hasta hoy, todos consultables en el sitio en internet de Enlace Zapatista: http://www.ezln.org.mx.

[2] Sobre el carácter radicalmente anticapitalista de las once/trece demandas neozapatistas, y sobre su enorme vigencia planetaria actual, derivada de su carácter como agenda universal de las demandas de todas las luchas antisistémicas actuales, cfr. Carlos Antonio Aguirre Rojas, Antimanual del buen rebelde, Ed. El Viejo Topo, Barcelona, 2015.

[3] Sobre estas tesis planteadas, cfr. los textos del Subcomandante Insurgente Galeano, "Una historia para tratar de entender", del 17 de noviembre de 2016, y “Lecciones de geografía y calendarios globalizados”, del 14 de abril de 2017, y del Subcomandante Insurgente Moisés, "Palabras del EZLN el 1 de enero de 2017 en la clausura de la Segunda Etapa del Quinto Congreso del CNI", todos ellos en el sitio de Enlace Zapatista antes citado.

[4] Para esta definición de la autonomía en la concepción neozapatista, y por citar sólo un ejemplo entre muchos otros posibles, cfr. las "Palabras del Teniente Coronel Insurgente Moisés", del 3 de enero de 2007, publicadas en la revista Contrahistorias, núm. 8, 2007, pp. 47-54, en especial la p. 47. Y sobre algunas de sus implicaciones principales, véase también Carlos Antonio Aguirre Rojas, Mandar obedeciendo. Las lecciones políticas del neozapatismo mexicano, Ed. Contrahistorias, 13ª. edición, México, 2016.

[5] Sobre este sentido crítico de la iniciativa de La Otra Campaña, cfr. el número 6 de la revista Contrahistorias, de 2006, dedicada precisamente a este tema. Véase también Carlos Antonio Aguirre Rojas, Chiapas, Planeta Tierra, Ed. Contrahistorias, 6ª. edición, México, 2010.

[6] Cfr. Subcomandante Insurgente Galeano, "Una historia para tratar de entender", del 17 de noviembre de 2016, antes citado.

[7] Sobre estos datos importantes, cfr. el texto del Subcomandante Insurgente Marcos, “Siete piezas sueltas del rompecabezas mundial”, incluido ahora en el libro Escritos sobre la guerra y la economía política, Ed. Pensamiento Crítico Ediciones, México, 2017, en particular la página 107.

[8] Véase "Palabras de Marichuy en la Reunión con la Organización MAIZ, en Tehuacán, Puebla", del 19 de noviembre de 2017, en la Sección 'Actividades del CIG y su Vocera', en el sitio de Enlace Zapatista ya referido.

[9] Por eso, el Subcomandante Insurgente Galeano dice que ellos le dijeron al CNI, al plantearle la propuesta de la Candidatura de una Mujer Indígena para el 2018, "Que no van a ganar porque el sistema electoral en México está hecho para beneficiar a los partidos políticos, no para la ciudadanía. Que, si ganan, no se los van a reconocer, porque el fraude no es una anomalía del sistema electoral mexicano, es su columna vertebral, su esencia. Que si ganan y los reconocen, no van a poder hacer nada trascendental, porque allá arriba no hay nada que hacer. Las cuestiones fundamentales de la maltrecha nación mexicana no se deciden ni en el poder ejecutivo, ni en las cámaras legislativas, ni en el poder judicial. El Mandón no tiene cargo visible y despacha en las catacumbas del poder financiero internacional. Y que no a pesar de todo lo anterior, sino precisamente por todo lo anterior, podían y debían hacerlo. Porque su acción iba a significar no sólo un testimonio de inconformidad, sino un desafío que seguramente encontraría eco en los muchos abajos que hay en México y en el mundo, que podría generarse un proceso de reorganización combativa no sólo de los pueblos originarios, también de obreros, campesinos, empleados, colonos, maestros, estudiantes, en fin, de toda esa gente cuyo silencio e inmovilidad no es sinónimo de apatía, sino de ausencia de convocatoria", en el texto "Una historia para tratar de entender", ya antes citado.