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A 20 años de la Masacre de Acteal

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Destacado A 20 años de la Masacre de Acteal

 

A 20 años de la Masacre de Acteal

El 22 de diciembre de 1997 un grupo paramilitar masacró a 49 indígenas tzotziles (21 mujeres, 15 niños, 9 hombres y 4 no natos) en la Comunidad de Acteal, Chenalhó, Altos de Chiapas.

Esta masacre se perpetró como parte de la política contrainsurgente aplicada en el marco del llamado “Plan Chiapas-94”, cuyo objetivo era acabar con la insurrección zapatista. La comunidad de Acteal no es base de apoyo zapatista, pero se solidarizó con las demandas del EZLN desde 1994.

En 1992, impulsada por la diócesis de San Cristóbal, nació la Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, comenzado un proceso organizativo hacia la autonomía comunitaria.

En 1996, mientras se llevaban a cabo los diálogos de San Andrés, con su acostumbrado doble lenguaje, el Estado fingía dialogar al mismo tiempo que reclutaba, armaba, entrenaba, financiaba y protegía a grupos paramilitares. Durante 1996 y 1997 se desató una ofensiva antizapatista en los Altos y Zona Norte de Chiapas. Esta ofensiva se prolongó hasta los primeros meses de 1998, cuando se pretendió desmantelar los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas.

En septiembre de 1997 se realizó la Marcha de 1,111 zapatistas al DF, pues a más de un año de haberse firmado los Acuerdos de San Andrés, estos seguían sin cumplirse (no se cumplieron, en 2003 el EZLN decidió aplicarlos por la vía de los hechos, fundando las Juntas de Buen Gobierno).

Meses antes de la masacre, Acteal había acogido a bases de apoyo zapatistas desplazadas forzadamente por los paramilitares de otras comunidades de los Altos y la Zona Norte de Chiapas.

En represalia por la solidaridad de Acteal con los desplazados zapatistas fue que los paramilitares amenazaron a esta comunidad. Así se anunciaba ya la masacre.

Este crimen de Estado permanece impune desde entonces. Sólo algunos de los autores materiales habían sido encarcelados, pero ninguno de los autores intelectuales fue siquiera investigado. A 82 de los paramilitares que estaban en prisión por la masacre de Acteal la Suprema Corte de Justicia los exoneró por supuestas violaciones al debido proceso.

Liberados estos asesinos, de regreso en Chenalhó, han hostigado a la comunidad de Acteal nuevamente, amenazando con vengarse. La estrategia de guerra de baja intensidad sigue aplicándose en Chiapas contra las bases zapatistas de apoyo, contra los pueblos integrantes del Congreso Nacional Indígena y las comunidades adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.

Hace meses se desató nuevamente la violencia paramilitar en los Altos a consecuencia de un añejo conflicto agrario entre comunidades de Chalchihuitán y Chenalhó. Hoy hay miles de indígenas tzotziles desplazados de manera forzada, viviendo a la intemperie en las montañas. Decenas de niños, mujeres y ancianos han muerto a consecuencia de esto.

Como en 1997, en el trasfondo de este aparente conflicto intercomunitario, está la complicidad del gobierno en sus tres niveles: federal, estatal y municipales. La guerra de exterminio contra los pueblos originarios continúa. Además del contenido contrainsurgente, se busca despojar a los pueblos de tierra y territorio para avanzar en la imposición de proyectos extractivistas y el saqueo de la riqueza natural.

Mientras, en el ámbito nacional ha sido aprobada por todos los partidos políticos la llamada “Ley de Seguridad Interior” que “legaliza” la militarización de todo el territorio nacional, justamente en momentos en que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el Congreso Nacional Indígena (Acteal es integrante del CNI y adherente a la Sexta) están impulsando la candidatura independiente de Marichuy, vocera del Concejo Indígena de Gobierno para las elecciones presidenciales de 2018, como una forma de visibilizar la lucha de los pueblos indígenas y no indígenas contra la guerra capitalista de dominación, despojo, explotación, desprecio y represión.

Guillermo Palacios