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Atenco 11 años

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A once años de Atenco, su sombra parece extenderse

Alejandro Martínez Lira

Los encarcelamientos, los allanamientos, la expulsión de cinco internacionalistas, la tortura sexual, los asesinatos fueron celebrados y defendidos prácticamente por toda la gama del poder nacional en aquellos primeros días de mayo del 2006.
Onésimo Zépeda, por ejemplo, obispo de los empresarios, expresó: “Yo aplaudo definitivamente la actuación de mi gobernador (Enrique Peña Nieto), al poner mano dura y al ser intransigente con la violación a la ley. La ley no se hizo para violarse”. Ya que nos encontramos con una de las personalidades del mundo eclesial, recordemos también qué dijo el cardenal de los poderosos, Norberto Rivera, respecto a las violaciones realizadas por la policía: “Es un asunto delicado. Primero se tiene que investigar y no basta que sólo digan ‘a mí me violaron’’, para que ya se dé como un hecho. Se tiene que probar. No es que mientan o no mientan, pero creo que nadie de ustedes tiene pruebas.”
El sector empresarial también opinó sobre los crímenes de San Salvador Atenco. El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas exigió mano dura para restablecer el orden público y detener a quienes incitan a la violencia con el fin de que crezca la incertidumbre e inhiba las inversiones. Por su parte, Luis Antonio Mahbub, de la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio (CONCANACO) repudió “la actitud violenta y subversiva” que atenta contra la paz social, el avance democrático y la inversión de capitales. Mientras que José Luis Barrasa, presidente del Consejo Coordinador empresarial dijo textualmente: “detrás del conflicto hay agitadores profesionales que pretenden desestabilizar el país”.
En el ámbito político, el presidente Vicente Fox expresó: “Los lamentables hechos de violencia provocados por un pequeño grupo ayer en el estado de México son una afrenta a la sociedad y un atentado contra el Estado de Derecho; ninguna causa puede hacerse valer violentando el orden y la paz social”. Mientras que el entonces gobernador de la entidad, Enrique Peña Nieto, expresó en Nueva York que él fue el responsable del operativo en San Salvador Atenco y dijo: “Yo diría que, en términos generales, el saldo del operativo fue positivo, fue favorable, porque permitió alcanzar el objetivo, que era restablecer el orden. Ni la autoridad ni la población de Atenco podían ser rehenes de los intereses de un grupo que había violentado el Estado de Derecho.”
En cuanto a las violaciones realizadas por la policía, el criminal dijo: “Hay que dar la dimensión al tema. Parece que para todo se pretende afirmar que a partir de los sucesos de Atenco la policía tiene por norma las violaciones. También es conocido que los manuales de los grupos radicales dicen que hay que declararse violadas, en el caso de las mujeres, y en el de los hombres haber sido objeto de abuso y maltrato”.
Es claro que nunca dio las referencias bibliográficas de los manuales a los que se refería. Conocemos ya que su formación académica es, incluso, un fraude. La tibia respuesta de la “izquierda” institucional fue ejemplo de mediocridad. Andrés Manuel López Obrador inmediatamente se deslindó de los hechos, y no realizó ninguna condena ante los crímenes realizados en San Salvador Atenco. Sin embargo, uno de sus adeptos, parte de su feligresía, Octavio Rodríguez Araujo, sarcásticamente parece culpar a los adherentes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona de los crímenes perpetrados por el gobierno federal panista de Vicente Fox, el gobierno estatal priista de Enrique Peña Nieto y el perredista, del hoy militante de MoReNa, Nazario Gutiérez Méndez:
“¿Qué seguirá? Algunos deben de estar muy contentos: armaron un verdadero lío, y van por más. Quizá se sientan verdaderos revolucionarios. ¿Y el pueblo, el de los que no participaron, pero sí fueron agredidos, los verdaderamente de abajo, qué recuerdos guardarán?, ¿cuál es su perspectiva?, ¿continuarán unidos como en 2001-2002?”
El señor Araujo parece olvidar que la mayoría de los heridos, de los encarcelados, de las torturadas sexualmente eran integrantes de La Otra Campaña, no sólo fueron reprimidos los habitantes de San Salvador Atenco.
¿La venta de flores fue realmente el motivo de tan criminal represión? ¿Aquél rincón del oriente del estado de México, alejado de los centros bursátiles del país, merecía tanta atención de seguridad nacional y estatal, tanta celebración del sector empresarial? Atenco no fue una venganza por la oposición de los ejidatarios de Atenco al aeropuerto, como muchas y muchos lo consideran sino de algo más profundo: la irrupción a la “fiesta de la democracia” de La Otra Campaña y del EZLN.
El recorrido del Delegado Zero del EZLN por el país, buscó la construcción de un referente de lucha entre las tantas resistencias existentes contra las diversas expresiones del poder y coordinar así una lucha abiertamente anticapitalista nacional e internacional, no sólo en la palabra, sino en los hechos, fue un cuestionamento total al sistema social, político y económico que vivimos. Atenco fue el intento de detener el proceso. Atenco, como lo mostró Carlos Fazio en su artículo “El rescate de Atenco” (La Jornada, 20 de mayo, 2006)”... fue un acto planeado con una finalidad concreta contrainsurgente y se contención social. De este modo, quizás el motivo de tan criminal represión, fue esa irrupción de todo este mundo de abajo que busca otras posibilidades de vida social, política y económica. Fue un mensaje a los Adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, agrupados, en ese momento, en la llamada Otra Campaña. El operativo de Atenco mostró la forma con la que se actuaría posteriormente con los movimientos sociales no deseados. Las Reformas Judiciales, así como la Ley de Seguridad Interior precisamente buscan la normalización de actos como los realizados aquel 3 y 4 de mayo”.
El Congreso Nacional Indígena y el EZLN recientemente han anunciado la iniciativa de crear un Concejo Indígena de Gobierno,cuya vocera contendrá en las elecciones del 2018. La iniciativa está por concretarse a finales del mes de mayo y la molestia y el escándalo ante ésta ha comenzado. Inevitable es pensar en la sombra de Atenco. Esta nueva irrupción ante el poder comienza a manifestarse y el desafío implica, también, estar preparados ante la reacción de los poderosos.
A once años de Atenco, su sombra parece extenderse

Atenco 5 de mayo 2006
Contra la represión: ¡La solidaridad!

No siempre las cosas suceden como esperan los de arriba; aunque en el caso de Atenco funcionó con particular saña el aparato represivo y mediático de siempre, no contaban con la respuesta de esa otra forma de hacer política; el cinco de mayo más de diez mil personas recuperaron el poblado agredido por las hordas.
Entre quienes marchaban iba el finado SCI Marcos, el entonces Delegado Zero, quien ya en la plaza de San Salvador Atenco señaló: “...fuimos testigos de una verdadera campaña de mentiras y de linchamiento en contra del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y del pueblo de San Salvador Atenco. Manipulando imágenes, fotos y palabras, los medios masivos de comunicación se están poniendo al servicio de la mentira. Un locutor decía que no creía en coincidencias. Tampoco cree en la verdad. Está claro que los que les están pagando a los medios de comunicación para esta campaña de mentiras tienen el dinero y nosotros no. Los que están allá arriba, que están pagando esta campaña, no están en las calles, no hacen andar las fábricas, el campo, no viven en las montañas; somos nosotros, los que estamos abajo, los que hacemos todo eso”.
Cinco casquillos de escopeta y la autopsia de Javier mostraban la mentira de la policía desarmada. Ante una plaza abarrotada y como para que entendieran de qué se trata, señaló: “nosotros hemos venido, compañeros de la otra campaña, porque ustedes son parte nuestra, sus presos son también nuestros y además están también presos y presas compañeros y compañeras de otras organizaciones que son también parte nuestra. Venimos a decirles que no están solos”
A once años de la recuperación de Atenco la consigna convertida en acción sigue siendo la misma: ¡Contra la represión, la solidaridad!