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Tlanixco

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San Pedro Tlanixco
La libertad se construye en comunidad

TeCo*

El pasado domingo 30 de abril, la comunidad indígena nahua de San Pedro Tlanixco se vistió de manteles largos para festejar a su radio comunitaria: Radio Tlanixco, Manantial de Libertad, que transmite desde el 96.2 en frecuencia modulada.
La celebración de este primer año comenzó desde muy temprano, mujeres y hombres nahuas, abuelas, abuelos, jóvenes, niñas y niños hacían los preparativos necesarios para vestir a su comunidad con dignidad y libertad. Poco a poco alimentos, sillas, mesas, lonas, sonido, latas, pinturas, raseros, bastidores, colores, globos, juguetes, instrumentos musicales, pinceles y mantas fueron tomando su lugar, como resultado del trabajo colectivo que se va hilando con el esfuerzo de cada una y cada uno. Conforme las actividades avanzaban el calor también subía en intensidad, y así, la comunidad se alistaba para esta celebración por la vida.
Colectivos, grupos, organizaciones, medios libres e individu@s, que viajaron desde distintos puntos del país, llegaron para abrazar y felicitar a esta radio del pueblo que ha sorteado no pocas dificultades para poner su primer velita en el pastel.
Las compañeras y compañeros del Movimiento por la Libertad de l@s Defensores del Agua y de la Vida de San Pedro Tlanixco abrieron el programa con el corazón en la mano y la sonrisa en el rostro, agradeciendo a todas y todos quienes han acompañado sus pasos y sus latidos en esta lucha por la libertad y la justicia. El lugar de este encuentro al aire libre, se pintó en su mayoría con la mirada y la escucha de la comunidad, con su presencia, las mujeres, hombres, niñas y niños de Tlanixco hacían suya a Manantial de Libertad.
A una voz colectiva, el maestro de ceremonias comenzó a tejer distintos momentos del proceso organizativo, los primeros nombres que se escucharon fueron los de la compañera Dominga González Martínez y los compañeros Lorenzo Sánchez Berriozábal, Marco Antonio Pérez Gonzáles, Pedro Sánchez Berriozábal, Rómulo Arias Mireles y Teófilo Pérez González; presa y presos políticos que desde la cárcel han resistido al desprecio tanto de las instituciones del Estado mexicano como de los organismos no gubernamentales que lucran con el dolor de las familias y de las compañeras y compañeros que a lo largo de estos años han construido su propia experiencia basada en principios éticos y colectivos generando así auto-organización desde su comunidad.
Con auditorio lleno, las más de 200 personas salieron a recorrer las calles a ritmo de tambores, timbales, silbatos y panderos, como en auténtico carnaval la alegre rebeldía consignaba ¡pres@s polític@s libertad!
Instalad@s de nuevo bajo un sol tenaz, las jóvenes y cumpleañeras voces de Radio Tlanixco tomaron los micrófonos para contarnos la historia de su comunidad. Con el reloj de la historia sobre la mesa, la memoria colectiva nos recordó el año de 1989 como el comienzo de la lucha por la defensa del agua en respuesta al despojo de los empresarios florícolas. Dicha defensa se retoma con mayor organización en el año 2000 y ante esto, el Estado junto con los grupos de poder locales y estatales, responde con la represión a través de la intimidación, la persecusión y la cárcel a partir del año 2003.
El relato de Manantial de Libertad llegó hasta el mes de noviembre del año 2014, momento de la constitución del Movimiento por la Libertad de l@s Defensores del Agua y la Vida de Tlanixco. Este hecho llevó a las compañeras y compañeros del Movimiento a pensar de qué manera harían llegar su palabra a la comunidad para de nueva cuenta retomar el proceso organizativo que acuerpe a esta rebeldía. Fue así que se deciden a construir las condiciones necesarias para tener una radio comunitaria propia.
De la mano de esta narración colectiva supimos que la frecuencia de la radio, el 96.2, hace alusión a l@s pres@s y perseguidos polític@s de comunidad. También dimos cuenta de los elementos que componen el emblema de su radio, como son el Volcán Xinantecatl, el tecolote que identifica a la comunidad, una estrella roja de cinco puntas que representa su caminar desde abajo y el símbolo del Congreso Nacional Indígena.
Comprendimos que la radio juega un papel fundamental en la lucha por la libertad y la justicia, siendo ya una semilla que germina comunicación desde abajo, es decir, de, para y con la comunidad; una radio al servicio del pueblo, no para servirse de él.
A lo largo del día distintas expresiones de compañerismo se manifestaron, otros dolores y otras rebeldías hacían suyo este aniversario. La infatigable e indoblegable memoria de los familiares de los 43 alumnos de Ayotzinapa detenidos y desaparecidos por el Estado mexicano, se hizo presente. Por su parte, comunidades integrantes del Congreso Nacional Indígena extendieron los lazos que los hermanan con este pueblo nahua. Las compañeras y compañeros adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, llevaron sus gestos de apoyo y solidaridad incondicional. Las y los estudiantes que han apostado por la construcción de un conocimiento vivo y humano, también levantaron la mano en este aniversario. Y distintos mensajes y cartas que hacían posible que la palabra vuele para encontrarse con l@s suy@s.
Un elemento fundamental durante este tiempo ha sido el arte en sus distintas expresiones, y fue ese arte transgresor y compañero quién se hizo sentir con murales colectivos, serigrafía intinerante, batucadas (una de ellas llegando literalmente a echar el palomazo), canciones, malabares, danza, grabados y video.
Con el atardecer de fondo, se realizó la presentación de una revista dedicada a la lucha de San Pedro Tlanixco, como un puente para acercarse y conocer esta experiencia de vida y resistencia.
Otro de los momentos significativos ocurrió cuando el Movimiento, por medio de dos compañeras familiares de l@s compas pres@s, dio lectura a su pronunciamiento. Resaltaron la solidaridad honesta que camina al lado de los pueblos; reconocieron a la radio como una herramienta que les ayudará a crecer; con firmeza nombraron a su compañera y a sus compañeros presos y perseguidos políticos; denunciaron con entereza la actuación mezquina y miserable tanto de los cuerpos judiciales del Estado, como de las organizaciones no gubernamentales que especulan con la esperanza; advierten desde ya, que no se quedarán con los brazos cruzados, ni con la impotencia en el corazón cuando se dicte la sentencia judicial y sin titubeos se asumen como parte del Congreso Nacional Indígena.
Mención especial merecen las niñas y niños de San Pedro Tlanixco, que con su vitalidad y energía colmaron el registro, las sillas, los talleres, los juegos, el baile y las piñatas. Ellas y ellos como las semillas que florecerán en ese mañana que día a día se construye.
Una tibia noche fue el marco para el recuento de anécdotas, imprevistos, pendientes, bromas, enojos y risas. En medio de la bulla, el café y el pan, una cosa quedaba clara, la participación de la comunidad fue notable y a pesar de que habrá que seguir sobreponiéndose a muchas dificultades, hoy aprendimos que, si el presente es de lucha, el futuro es nuestro.
Aún falta mucha tinta por recorrer, esta historia rebelde y alegre aún no ha escrito su última página, por el contrario, el camino por trazar es largo, pero en este día se asomó la posibilidad de un mañana distinto y mejor. Dejando claro que es el momento de los pueblos, es el tiempo de San Pedro Tlanixco, es la hora del Congreso Nacional Indígena

Tlanixco, México,
tres de mayo del dos mil diecisiete.


* Texto Colectivo. Porque en esto del contar historias, sale y sabe mejor en colectivo; y es más divertido..