Nuestro apoyo al CNI y al CIG es total y sin condición alguna. Nuestro apoyo al CNI y al CIG es total y sin condición alguna.Nuestro apoyo al CNI y al CIG es total y sin condición alguna.

Log in
UNIOS

UNIOS

Una campaña, una jornada, un horizonte: ¡Libertad y Justicia!

Una campaña, una jornada, un horizonte: ¡Libertad y Justicia!

 

 

 

 

Luiz López

La rebeldía es la vida; la sumisión es la muerte.
Ricardo Flores Magón

“Me consta que para mí (como para muchas otras) no existe la posibilidad de salir de la cárcel basándonos en sus leyes… porque su legalidad requiere de mi renuncia a mi identidad política… Y obviamente quien renuncia a su propia identidad política no sólo se traiciona a sí mismo, sino a todas las que nos han precedido con anterioridad en esta larga marcha por la dignidad y la libertad. No hay nada de heroico ni de «mártir» (de éstos está el cementerio lleno) en esta consideración. Lo creo sinceramente y con todo mi corazón y por ello estoy dispuesto a aceptar «pagar el tributo» por ser coherente conmigo mismo y cuanto pienso/siento…”
Gabriel Pombo da Silva

La actual dinámica del sistema capitalista ha ido modificando una de sus estructuras fundamentales que por años le ha servido como instrumento de dominación. Nos referimos al Estado, que en el contexto actual ha dejado de ser ese administrador de la política económica, hacedor de “políticos” y “líderes” que poseían la formación necesaria para dirigir países y naciones. Ahora, en este tercer lustro del siglo XXI el fundamento ideológico de dicho aparato es lo que los grupos de poder denominan como “Estado de derecho”, expresión que descansa en la simulación jurídica de la “aplicación de las leyes” y por lo tanto de la “justicia” y la “paz social”.
Debido a la nula legitimidad de este cuerpo de “normas” que pretenden regir a la sociedad en su conjunto, sin mediaciones que ayuden a la interlocución entre las expresiones sociales y los marcos políticos, en medio de la incapacidad estructural e intelectual de la “moderna” clase política; la represión es la pieza escencial de la que se sirve el capitalismo para implementar sus planes de conquista.
La represión como eje del capital se vale a su vez de la prisión como factor desmoralizador de la rebeldía, la resisencia y la organización. En México el sistema penitenciario mantiene la misma estructura que los llamados “tres niveles de gobierno”, es decir, existen cárceles municipales, estatales y los centros federales de readaptación social (CEFERESO).
En cada uno de los reclusorios la realidad es distinta, por lo que resulta muy arbitraria la manera de desarrollar el encarcelamiento. Sin embargo, podemos mencionar que uno de los soportes sobre el que se construyen y justifican las condiciones de vida de la cárcel es la formulación simple y burda de “si estás en la cárcel, algo habrás hecho”. Bajo este precepto el Estado, a través de la cárcel, justifica uno de sus objetivos principales: la deshumanización de toda aquella persona que pise la prisión.
La prisión política, y la cárcel en general, busca la estandarización de mujeres y hombres, el alejarse de todo anhelo humano para ser un número y una categoría jurídica más. No existen nombres, historias, ni sueños, lo que hay son expedientes, sentenciados, procesados, en ingreso, en población.
En suma, no hay otro espacio físico que represente más al modelo capitalista como lo es la prisión. Por medio del aislamiento, restricción en el número de visitas, la permisividad o no que vean y toquen a sus seres queridos, es como se “procura la justicia”.
Bajo esta perspectiva, la prisión es tan sólo uno de los elementos en la “impartición de justicia”, pelear contra la cárcel es pelear contra el conjunto del proceso por el cual se impone la condena a ser rehenes del poder. Procesos y condenas que son llevados y ejecutados por personas que supuestamente son los “encargados constitucionales” de llevar la “justicia”, pero que custodian algún tipo de interés político, ecónomico o social, ya sea personal o privado; o bien, que son sometidos a una relación de subordinación con grupos de poder de determinadas zonas geográficas, las más de las veces locales, es decir, caciques, presidentes municipales o regidores.
En México y el mundo son cientos de mujeres y hombres que se encuentran recluidos políticamente en las cárceles. Compañeras y compañeros secuestrados porque decidieron y eligieron organizarse en contra de una estructura económica, política y social corrompida y caduca.
Mujeres, jóvenes, indígenas, maestr@s, periodistas, estudiantes, luchador@s sociales, escritores, autoridades electas por sus comunidades, se encuentran ahora retenidos en calidad de prisioneros, dentro de una guerra contra la humanidad.
Cada una de ellas y ellos tiene voz, rostro, familia, memoria e historia. Si el poder busca convertir a nuestras compañeras y compañeros en toscas categorías, desde el Nosotr@s colectivo que somos, nos vemos en la tarea de seguir nombrándol@s como un acto de elemental justicia.
Con solidaridad y compañerismo vamos haciendo grietas en los muros de las prisiones. Entrar a las mismas, realizar visitas, escribir cartas, hacer que por medio de la palabra escrita, la imagen y el audio se conozcan cada una de esas historias es un acto de insubordinación contrario a la voluntad del poder.
Nuestra relación político-organizativa no es con un puñado de categorías, es con madres, padres, hij@s, abuel@s, herman@s, novi@s, con compañeras y compañeros de lucha, en suma, con la dignidad humana que dice NO a la muerte y SÍ a la vida.
Nombremos pues a nuestras presas y a nuestros presos, que sus rostros, miradas, voces y latidos en barrios, comunidades, calles, escuelas y centros sociales, sean la antesala de ver nuevamente sus pasos firmes, dignos y libres.
Eso y no otra cosa persigue la Campaña Primero Nuestr@s Pres@s, es ahí donde está el espíritu de lucha de la Jornada Nacional e Internacional convocada desde la Red contra la Represión y por la Solidaridad en este mes de diciembre del año 2015.
Con rebeldía, resistencia y organización (re)construiremos lo que nos merecemos. Desde el oriente de la Ciudad de México, pasando por el centro, subiendo al norte y tocando su raíz en el sureste mexicano. Recibiendo el abrazo compañero de la Europa social y la siempre rebelde Sudamérica. Y así, hasta que nuestra casa, el planeta Tierra, límite y frontera de nuestras luchas, sea una casa digna y libre para todas y todos.

QUEREMOS LIBRES ¡YA! a Dominga González Martínez, Ma. de los Ángeles Hernández Flores, Alejandro Díaz Sántiz, Álvaro Sebastián Ramírez, Cemeí Verdía Zepeda, Emilio Jiménez Gómez, Esteban Gómez Jiménez, Luis Fernando Bárcenas Castillo, Luis Fernando Sotelo Zambrano, Lorenzo Sánchez Berriozábal, Marco Antonio Pérez González, Máximo Mojica Delgado, Miguel Ángel Peralta Betanzos, Mumia Abu-Jamal, Pedro Sánchez Berriozábal, Rómulo Arias Míreles, Santiago Moreno Pérez, Santiago Nazario Lezma y Teófilo Pérez González

Ciudad de México
8 de diciembre del 2015

Una campaña, una jornada, un horizonte: ¡Libertad y Justicia!

Una campaña, una jornada, un horizonte: ¡Libertad y Justicia!

 

 

 

 

Luiz López

La rebeldía es la vida; la sumisión es la muerte.
Ricardo Flores Magón

“Me consta que para mí (como para muchas otras) no existe la posibilidad de salir de la cárcel basándonos en sus leyes… porque su legalidad requiere de mi renuncia a mi identidad política… Y obviamente quien renuncia a su propia identidad política no sólo se traiciona a sí mismo, sino a todas las que nos han precedido con anterioridad en esta larga marcha por la dignidad y la libertad. No hay nada de heroico ni de «mártir» (de éstos está el cementerio lleno) en esta consideración. Lo creo sinceramente y con todo mi corazón y por ello estoy dispuesto a aceptar «pagar el tributo» por ser coherente conmigo mismo y cuanto pienso/siento…”
Gabriel Pombo da Silva

La actual dinámica del sistema capitalista ha ido modificando una de sus estructuras fundamentales que por años le ha servido como instrumento de dominación. Nos referimos al Estado, que en el contexto actual ha dejado de ser ese administrador de la política económica, hacedor de “políticos” y “líderes” que poseían la formación necesaria para dirigir países y naciones. Ahora, en este tercer lustro del siglo XXI el fundamento ideológico de dicho aparato es lo que los grupos de poder denominan como “Estado de derecho”, expresión que descansa en la simulación jurídica de la “aplicación de las leyes” y por lo tanto de la “justicia” y la “paz social”.
Debido a la nula legitimidad de este cuerpo de “normas” que pretenden regir a la sociedad en su conjunto, sin mediaciones que ayuden a la interlocución entre las expresiones sociales y los marcos políticos, en medio de la incapacidad estructural e intelectual de la “moderna” clase política; la represión es la pieza escencial de la que se sirve el capitalismo para implementar sus planes de conquista.
La represión como eje del capital se vale a su vez de la prisión como factor desmoralizador de la rebeldía, la resisencia y la organización. En México el sistema penitenciario mantiene la misma estructura que los llamados “tres niveles de gobierno”, es decir, existen cárceles municipales, estatales y los centros federales de readaptación social (CEFERESO).
En cada uno de los reclusorios la realidad es distinta, por lo que resulta muy arbitraria la manera de desarrollar el encarcelamiento. Sin embargo, podemos mencionar que uno de los soportes sobre el que se construyen y justifican las condiciones de vida de la cárcel es la formulación simple y burda de “si estás en la cárcel, algo habrás hecho”. Bajo este precepto el Estado, a través de la cárcel, justifica uno de sus objetivos principales: la deshumanización de toda aquella persona que pise la prisión.
La prisión política, y la cárcel en general, busca la estandarización de mujeres y hombres, el alejarse de todo anhelo humano para ser un número y una categoría jurídica más. No existen nombres, historias, ni sueños, lo que hay son expedientes, sentenciados, procesados, en ingreso, en población.
En suma, no hay otro espacio físico que represente más al modelo capitalista como lo es la prisión. Por medio del aislamiento, restricción en el número de visitas, la permisividad o no que vean y toquen a sus seres queridos, es como se “procura la justicia”.
Bajo esta perspectiva, la prisión es tan sólo uno de los elementos en la “impartición de justicia”, pelear contra la cárcel es pelear contra el conjunto del proceso por el cual se impone la condena a ser rehenes del poder. Procesos y condenas que son llevados y ejecutados por personas que supuestamente son los “encargados constitucionales” de llevar la “justicia”, pero que custodian algún tipo de interés político, ecónomico o social, ya sea personal o privado; o bien, que son sometidos a una relación de subordinación con grupos de poder de determinadas zonas geográficas, las más de las veces locales, es decir, caciques, presidentes municipales o regidores.
En México y el mundo son cientos de mujeres y hombres que se encuentran recluidos políticamente en las cárceles. Compañeras y compañeros secuestrados porque decidieron y eligieron organizarse en contra de una estructura económica, política y social corrompida y caduca.
Mujeres, jóvenes, indígenas, maestr@s, periodistas, estudiantes, luchador@s sociales, escritores, autoridades electas por sus comunidades, se encuentran ahora retenidos en calidad de prisioneros, dentro de una guerra contra la humanidad.
Cada una de ellas y ellos tiene voz, rostro, familia, memoria e historia. Si el poder busca convertir a nuestras compañeras y compañeros en toscas categorías, desde el Nosotr@s colectivo que somos, nos vemos en la tarea de seguir nombrándol@s como un acto de elemental justicia.
Con solidaridad y compañerismo vamos haciendo grietas en los muros de las prisiones. Entrar a las mismas, realizar visitas, escribir cartas, hacer que por medio de la palabra escrita, la imagen y el audio se conozcan cada una de esas historias es un acto de insubordinación contrario a la voluntad del poder.
Nuestra relación político-organizativa no es con un puñado de categorías, es con madres, padres, hij@s, abuel@s, herman@s, novi@s, con compañeras y compañeros de lucha, en suma, con la dignidad humana que dice NO a la muerte y SÍ a la vida.
Nombremos pues a nuestras presas y a nuestros presos, que sus rostros, miradas, voces y latidos en barrios, comunidades, calles, escuelas y centros sociales, sean la antesala de ver nuevamente sus pasos firmes, dignos y libres.
Eso y no otra cosa persigue la Campaña Primero Nuestr@s Pres@s, es ahí donde está el espíritu de lucha de la Jornada Nacional e Internacional convocada desde la Red contra la Represión y por la Solidaridad en este mes de diciembre del año 2015.
Con rebeldía, resistencia y organización (re)construiremos lo que nos merecemos. Desde el oriente de la Ciudad de México, pasando por el centro, subiendo al norte y tocando su raíz en el sureste mexicano. Recibiendo el abrazo compañero de la Europa social y la siempre rebelde Sudamérica. Y así, hasta que nuestra casa, el planeta Tierra, límite y frontera de nuestras luchas, sea una casa digna y libre para todas y todos.

QUEREMOS LIBRES ¡YA! a Dominga González Martínez, Ma. de los Ángeles Hernández Flores, Alejandro Díaz Sántiz, Álvaro Sebastián Ramírez, Cemeí Verdía Zepeda, Emilio Jiménez Gómez, Esteban Gómez Jiménez, Luis Fernando Bárcenas Castillo, Luis Fernando Sotelo Zambrano, Lorenzo Sánchez Berriozábal, Marco Antonio Pérez González, Máximo Mojica Delgado, Miguel Ángel Peralta Betanzos, Mumia Abu-Jamal, Pedro Sánchez Berriozábal, Rómulo Arias Míreles, Santiago Moreno Pérez, Santiago Nazario Lezma y Teófilo Pérez González

Ciudad de México
8 de diciembre del 2015

Suscribirse a este canal RSS