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Palabras Voluntarias. Zócalo de la ciudad moustro

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Palabras voluntarias

El reto no era sencillo, porque juntar firmas como quiera se hace; pero no iba por ahí, se trataba de una tarea de mucha mayor envergadura, se trataba de crear, en tantos rincones de nuestra geografía como nos fuera posible, organización y resistencia.

Para hacer esta tarea, que ni empieza ni termina el 1 de julio, se apuntaron algunos miles de voluntarios (auxiliares les nombraron los barones del INE).

Que nadie se cuelgue medallas, lo que se haya logrado hasta ahora y lo que resulte de mantener este trabajo será gracias al trabajo y esfuerzo, de las y los voluntarios; dejemos entonces que sea su palabra la que analice y califique este proceso.

Va. (La redacción)

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En el Zócalo de la Ciudad Moustro

Entre el sonido de los tambores y las caracolas, las danzas ancestrales, el ruido de los autos, los gritos de comerciantes, y la historia del Zócalo de la ciudad de México, justo en el corazón de ésta, en una de las esquina de Catedral instalamos a fines del mes de enero la mesa de registro de firmas en apoyo a la vocera del Consejo Indígena de Gobierno (CIG), María de Jesús Patricio Martínez, Marychuy. Hasta este lugar llegaron cientos y cientos de personas atendiendo al llamado “Llegó la hora” hecho el 28 de mayo de 2017  por los pueblos originarios de este país de organizarse para construir un nuevo mundo.

La convocatoria iba más allá de juntar 864 mil, 536 firmas a nivel nacional para lograr el registro como candidata independiente de la vocera del CIG, pues el objetivo principal fue la organización y la resistencia con dignidad, escuchar las voces de los sin voz, de mexicanas y mexicanos desechables para la patídocracia nacional al servicio del sistema capitalista, quién solo reparte opresión, desprecio, despojo y represión entre la población del mundo.

Quienes estuvimos ahí, fuimos testigos de la rabia y el dolor que cubren los corazones de nuestras hermanas y hermanos indígenas, campesinos, obreros, estudiantes, amas de casa, comerciantes, lesbianas, homosexuales, todas y todos con un común denominador: carne de cañón del sistema capitalista. Ellos y nosotros nos vimos reflejados en muchos espejos que visibilizan las carencias de los de abajo, la forma atroz en cómo somos asesinados a puñados, despojados de nuestras tierras, de nuestros tiempos, de la tranquilidad, del sentido de comunidad; por las políticas neoliberales que no respetan el derecho a la vida.

Pero la alegría de la vida y la defensa de la misma fue en la mesa del Zócalo el principal aliciente para llamar a los paseantes a acercarse y dejar su apoyo a Marychuy, así, la música de Lengua Alerta, Mexikan Sound System, Manú Chao, Oscar Chávez, Los tigres del norte, Rebeca Line, Mercedes Sosa, entre otras y otros artistas, resonaron una y otra vez para festejar la vida, pero también para llamar a la resistencia a través de las firmas. “Radio Marychuy” sonó hasta el último día de recolección de firmas.

La esperanza de lograr las firmas requeridas y ver un verdadero cambio en este país no decayó pesé a los contratiempos vividos en la mesa como el constante asedio de la policía capitalina de impedirnos la instalación de la misma, o de las miradas inquisitivas, de indiferencia y de desprecio que muchas y muchos lanzaban hacia la mesa de apoyo de Marychuy. Muchas personas que ya habían dado su firma regresaban con algún familiar o amigo para que también lo hiciera, muchas otras pasaban constantemente a preguntar cómo iba Marychuy con las firmas, hubo quien se animará a tomar el micrófono y hacer escuchar sus sentimientos y pensamientos a favor de la propuesta de los pueblos originarios. Incluso, después del accidente de la vocera en Baja California, y en donde lamentablemente falleció una compañera red de apoyo, llegaban a preguntar por la salud de las y los compañeros que viajaban en la caravana.

La mesa del Zócalo en apoyo a Marychuy, trajo para quienes participamos en ella, la posibilidad de encontrarnos con otras y otros para seguir tejiendo resistencias, luchas, historias, comidas, un café, un cigarro, tiempos, palabras pero sobre todo la experiencia de compartir la organización a favor de la vida y seguir en el camino de su defensa.

El último día de la mesa del Zócalo fue el 19 de febrero de 2018, fecha límite para juntar las firmas y obtener el registro a una candidatura independiente. Si bien, no se logró llegar a las firmas requeridas, tan sólo en la mesa del Zócalo registramos aproximadamente 15 mil. Cifra que se dice fácil, pero que en realidad es la muestra de las voces de la resistencia. Al final del día, como dicen las y los compas zapatistas esto no se acaba “falta lo que falta”.

 

Elidetha Jiménez